El diagnóstico está hecho. Tras las primeras visitas a los hogares de Nayarit, el programa Salud Casa por Casa dejó pasó de la estadística a un expediente clínico real: lo que más está deteriorando la calidad de vida de los adultos mayores y personas con discapacidad en el estado son la diabetes y la hipertensión.
Por eso, la estrategia para este 2026 dará un giro. Ya no se trata sólo de empadronar, ahora toca curar y controlar. Martha Patricia Urenda, delegada de Bienestar, confirmó que la instrucción presidencial es enfocar toda la artillería de la “segunda etapa” en la prevención y tratamiento específico de estos dos padecimientos crónicos.
“El proyecto más fuerte de nuestra presidenta para el 2026 es la prevención… ya se detectó qué les duele a nuestros adultos mayores, y la fortaleza del programa irá enfocada a esas dos enfermedades”, explicó la funcionaria.
Así, las visitas médicas de este año dejarán de ser genéricas para volverse especializadas, buscando estabilizar a una población de más de 300 mil beneficiarios que hoy, además de su pensión económica, recibirán un control médico a la puerta de su hogar para que “la azúcar” y la presión no les roben la tranquilidad.



