
Pues el gobierno del estado desde los inicios de la actual administración ha iniciado una intensa campaña contra todo aquello que signifique peligro o sea causa de generar violencia y adicciones.
Como parte de este esfuerzo, se han asegurado máquinas tragamonedas que no representan una forma de sana diversión y que pueden generar ansiedad y conductas de riesgo.
Y probablemente usted pensará que estas inocentes máquinas en que podrían afectar la paz y la tranquilidad de unas personas, especialmente de un niño en este caso, ya que estas maquinitas son un atractivo especial para los pequeños.
En primer lugar, las máquinas tragamonedas que se encuentran instaladas en lugares sin autorización de la Secretaría de Gobernación son ilegales.
Las máquinas tragamonedas prohibidas por la ley son una fuente de corrupción de menores, su uso no es un juego, es una adicción que abre la puerta la delincuencia·
Se tiene información de que detrás del uso e instalación de este tipo de máquinas existe una amplia red de delincuencia organizada.
De acuerdo con información obtenida a través de la Secretaría de Gobernación estas máquinas, a nivel nacional, generan un ingreso aproximado de 600 millones de pesos semanales.
Representan un peligro latente para la sociedad. Estudios demuestran que la adicción que genera este tipo de máquinas tragamonedas es considerada por los médicos como la “cocaína-crack” de los juegos de apuestas.
La adicción de menores de edad a las maquinitas tragamonedas implica en la mayoría de los casos deserción escolar, y va acompañada de actos de violencia para obtener dinero (robos o pandillaje).
Las maquinitas tragamonedas generan una falsa expectativa de obtener recompensas económicas sin hacer mayor esfuerzo.
En los rincones menos visibles de México, en pequeñas tiendas y mercados, se esconde una realidad alarmante: las máquinas tragamonedas ilegales. Estas máquinas, operadas sin regulación, representan una amenaza para las comunidades más vulnerables y un golpe severo a las finanzas públicas del país.
Se estima que estos dispositivos generan ingresos anuales superiores a 25 mil millones de pesos, dinero que en muchos casos financia actividades delictivas como el narcotráfico y el lavado de dinero.
El asunto es que el impacto de las tragamonedas ilegales no se limita a lo económico. La ludopatía es un problema de salud pública que puede destruir la vida de las personas y sus familias. Las máquinas ilegales, ubicadas cerca de escuelas y centros de reunión, están diseñadas para atraer a personas vulnerables, especialmente a niños y jóvenes.
Y aquí es donde empieza la preocupación no sólo del gobierno del estado, y las autoridades federales, sino de los padres de familia, aunque desafortunadamente éstos últimos, a veces ni siquiera saben que sus hijos, son adictos a perder su dinero jugando maquinitas.
Pero en cuanto al gobierno, tener ya un potencial delincuente del juego, es todo un reto, pues llegado el momento, este niño o niña, buscará la forma de seguir con su adicción al juego y entonces empiezan los problemas para la sociedad en su entorno.
Estos “minicasinos” clandestinos no solo afectan la economía local, sino que también alimentan la violencia y la inseguridad.
La prevención y la legalidad también construyen paz. Por ello, el gobierno del estado de Nayarit, en coordinación con el Gobierno Federal, se retiran prácticas ilegales y se fortalecen entornos más seguros, ordenados y con bienestar para las familias nayaritas, la lucha es intensa y así seguirá…hasta el lunes



