
Pues dice el presidente de la CANIRAC (Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados) de Nayarit, el señor ALFONSO AGUILAR, que la clientela en los lugares donde se vende comida y bebida, ha dejado de consumir refrescos.
La noticia pudiera parecer buena en cuanto a salud pública significa, pero la siguiente parte de su declaración pudiese darnos otra idea del motivo por el que, según el presidente de la CANIRAC, la clientela de restaurantes y otros expendios de comida, toman menos refrescos.
De acuerdo a ALFONSO AGUILAR, lo que ha desmotivado a la gente a consumir bebidas endulzadas, es el precio de las mismas, el incremento que sufrieron las bebidas gaseosas o sodas, como se les llama en otros lugares diferentes a Nayarit.
Pero el asunto es que esta disminución en bebidas con azúcar, conocidas como refrescos, nada tiene qué ver con la concientización de bajarle al dulce, y a las cosas que contienen azúcar, hoy tan anatemizada, no, simplemente la gente ahora consume otras bebidas, es decir ya que los precios se incrementaron en los llamados refrescos, entonces pues lo mismo es beber otra cosa endulzada pero que tenga preparación, digamos como una michelada, un preparado de frutas, o esa mezcla de vino tinto con bebida de agua mineral y pequeños trozos de fruta, entre otras variedades de bebidas.
Ahora bien, la idea principal cuando se incrementó el impuesto a las bebidas endulzadas, el llamado IEPS o Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, que es un gravamen indirecto que se aplica a la producción, venta e importación de bienes y servicios considerados de consumo no esencial en México, fue la de desincentivar el consumo de ciertos productos dañinos a la salud, como el alcohol, el tabaco y el azúcar.
Pero el IEPS constituye una fuente de ingresos considerable, el objetivo primordial del Gobierno Federal con este impuesto es regular e incluso desalentar el consumo de los productos señalados, ya que algunos de estos productos se consideran nocivos para la salud o el medio ambiente.
En el caso que nos importa, las bebidas azucaradas: refrescos, jugos, bebidas hidratantes y rehidratantes con azúcares añadidos. La tasa se establece del $3.08 pesos por litro a partir de este año 2026.
Así que retomando el tema, con lo dicho por el presidente de la CANIRAC, el aumento pasó a los refrescos, aunque lo repitom se trataba de sensibilizar a la población de que podrían afectar su salud en caso de ser adictos a las bebidas endulzadas, se suponía que los productores de estas bebidas verían dificultad en pagar los caros impuestos que, para seguir distribuyendo sus mercancías, ahora requerían y requieren.
Lo que no toman en cuenta, quienes disponen estas exigencias de impuestos, es que quien paga los productos en todo aquello que aumenta por cuestiones de impuestos, es el consumidor final, y aquí está el mejor ejemplo de ello con lo que comenta el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados de Nayarit, el señor ALFONSO AGUILAR, los consumidores de refrescos pagarán el incremento de impuestos a estas bebidas, por ello mejor mudaron a otros productos también líquidos.
El otro asunto es que no sólo estamos hablando de bebidas que se consumen al comer, desayunar o cenar, también estamos hablando de acuerdo a lo dicho por la misma persona líder de la CANIRAC en Nayarit, señala que también los platillos de comida, subieron entre un cinco o diez por ciento, el motivo según explica el ya citado ALFONSO AGUILAR, es que los productos con los que se hacen estos platillos, subieron de precio, y como ya lo había dicho líneas arriba, el consumidor final será siempre quien pague los incrementos fiscales.
Finalmente, la reflexión es que aquellas personas que son partidarias de beber refrescos, lo seguirán haciendo, así se los aumenten de precio en forma desmesurada, mientras que los que se quieran ahorrar un pesito, mantendrán su disciplina, como les digo, el aumento de impuestos, fue originalmente a las empresas que producen estas bebidas, pero como se dice en materia fiscal, todos los impuestos se trasladan al consumidor pequeño, quien llevará la carga y probablemente algunos se quejarán, pero luego seguirán con sus vicios del dulce embotellado, así ha pasado siempre…hasta el lunes



