Durante más de tres décadas, Juan Carlos Delgado Robledo patrulló las calles de Tepic con la convicción de servir y regresar a casa con vida.
Hoy, ya jubilado, el comandante Robledo mira atrás y resume su historia con una frase sencilla pero contundente: “Claro que me siento orgulloso de haber sido policía”.
Ingresó a la Policía Municipal de Tepic el 12 de octubre de 1989, en plena Feria de la Mexicanidad.
Destacó que nació en un rancho, sin oportunidades laborales y fue la imagen de las patrullas lo que despertó su vocación: “Desde niño me gustó ser policía, porque en mi rancho no había trabajo, me vine y aquí a Tepic me di de alta como policía en la Alameda y al poco tiempo me mandaron a la inauguración de la feria de la Mexicanidad”, recordó.
Narró que, tras concluir la Feria de la Mexicanidad fue asignado a la vigilancia bancaria, un punto clave en aquellos años y es ahí donde vivió un evento que marcaría su carrera porque en el año 1994 le tocó padecer uno de los momentos más tensos de su vida: “Fue un asalto bancario en la sucursal ubicada en Puebla e Hidalgo, entonces Banco Internacional, hoy HSBC, recuerdo que era viernes y como a las nueve de la mañana llegaron cuatro sujetos, me desarmaron, me dieron un pistolazo en el codo y en la mano, agarraron al gerente y se llevaron el dinero”, relata.
Recuerda que el botín fue de aproximadamente 400 mil pesos, producto del pago a cañeros de la zona rural. Tras el atraco, dio parte a las autoridades y participó en el retrato hablado de los responsables, sin embargo, de los asaltantes nada se supo.
El comandante Robledo, refirió que durante la época de violencia en Nayarit le tocó vivir momentos tensos, cuando en los lugares donde le tocaba hacer guardia mataron a personas que laboraban cerca de la zona: “Recuerdo que un sábado por la calle Puebla casi esquina con Lerdo después de escuchar varias detonaciones me di cuenta que habían matado a un joven que reparaba teléfonos celulares, otro asunto fue por la Amado Nervo casi esquina con Puebla donde ahora venden huaraches de correa y quiero decirte que como agente policiaco al escuchar detonaciones te prende la adrenalina, pero además estás atento, viendo por dónde entrarle, si se puede o no se puede”, explica.
Refirió que cuando se es policía, salir de casa cada día implicaba una posibilidad real de no volver: “Uno se va con la ilusión de trabajar y regresar, pero sabiendo que tal vez no vuelvas. Mi señora y mis hijos se quedaban esperando y siempre al salir de casa me persignaban”, dice con serenidad.
A pesar del riesgo, asegura que el trato de la ciudadanía hacia su persona siempre fue bueno, pues su paso por sucursales como Bancomer y el Monte de Piedad, lo llevó a convivir con comerciantes, ciudadanos y figuras de la clase política local.
Hoy, tras 33 años de servicio, Robledo continúa activo en el ámbito de la seguridad privada, invitado por un capitán retirado: “Ahí seguimos, hasta donde aguantemos, estamos en espera del retiro definitivo, y el descanso merecido”, concluyó.



