Primero permítanme decirles que ayer que escuché al doctor LUIS GERARDO AGUILAR ARCADIA, encargado de los centros de Integración Juvenil en Tepic, una Asociación Civil, que trabaja coordinadamente con las instituciones de salud del gobierno del estado, no pude menos que pensar que entre las señales del avance económico de un país, está el de que algunas personas se den el lujo de cambiar su cuerpo, simplemente porque no les gusta lo que heredaron físicamente de quienes los procrearon.
Y es que dice el responsable de los centros de Integración Juvenil de Tepic, A.C., que han detectado pacientes que se han obsesionado con las cirugías estéticas, quienes a pesar de realizar modificaciones en sus cuerpos no están contentos con su físico, por supuesto que esta obsesión tiene como todas las demás, un motivo o principio, como usted quiera llamarle, en este caso la razón es que como dice el doctor AGUILAR ARCADIA, en los últimos años los estereotipos de mujeres perfectas que se pueden apreciar a través de redes sociales han detonado problemas de trastornos alimenticios o de dismorfia corporal y aquí es donde empieza el problema.
La dismorfia corporal (Trastorno Dismórfico Corporal o TDC) es una enfermedad mental que causa una preocupación obsesiva por supuestos defectos físicos, mínimos o inexistentes, resultando en gran angustia y afectando la vida diaria; la persona se mira repetidamente en el espejo, se asea compulsivamente o busca validación, y puede evitar situaciones sociales o considerar cirugías estéticas, aunque estas no alivian el problema a largo plazo, y no alivian el problema ni a corto ni a largo plazo, por la razón de que la contrariedad no es contra el cuerpo del distrófico, sino que es un problema mental, es decir, su obsesión y recepción mental es que su cuerpo no agrada a otros, a su entorno, sean compañeros de trabajo, de escuela, vecinos, amigos, etcétera, y es aquí donde se dan los casos considerados como enfermedades mentales relacionados con la distrofia corporal.
En esta enfermedad mental la persona afecta tiene una percepción distorsionada sobre sí misma,
se enfoca en detalles físicos (acné, cicatrices, forma de nariz, etc.) que otros no notan o son insignificantes.
También presente conductas repetitivas, es decir, dedica horas diarias a revisarse en espejos, buscar confirmación de otros, o intentar ocultar el “defecto”, esta entre comillas la palabra defecto, porque sólo el que padece este trastorno lo ve.
Y finalmente vive con una angustia significativa, una angustia que le genera sufrimiento emocional intenso, vergüenza y aislamiento social, laboral o académico.
A pequeña escala este fenómeno lo vemos eventualmente en nuestros hijos o nietos adolescentes, especialmente las niñas, quienes cuando sufren la presentación de una espinilla inesperada en su cara, en algunos casos, no quieren ir en esos días a la escuela, por el temor a “verse feas”, y ellas creen que provocarán la burla del resto de sus compañeros.
El asunto es que dice el doctor de los centros de integración juvenil, que una señal de que hay un dismorfismo, es por ejemplo en aquellas y aquellos que se ven frente al espejo y entonces en su cerebro, ven algo que no les gusta psicológicamente hablando y el siguiente paso es que este paciente trata de cambiar esa figura que él no acepta, con cirugías estéticas, pero el problema es que en el caso de los centro de integración, dice el doctor LUIS AGUILAR ARCADIA, que han tenido pacientes que llegan después de tres o cuatro liposupcciones, mamoplastias de aumento, abdominoplastias y aun así no están bien consigo mismos”, es decir, se siguen viendo con defectos físicos.
Ahora bien, retomando la aseveración de que no cabe duda que hemos avanzado en lo económico, esto lo digo porque hace apenas unas tres décadas, quizá poco menos o poco más, muy poca gente podría darse ese lujo de ir a quitarse lonjas, ponerse cachetes, aumentarse las orejas o recortárselas, incrementar el tamaño de sus pechos o bubis, cambiar de forma la nariz, en fin, cambiar su cuerpo, y no es porque no quisieran, sino porque no tenían recursos, claro, está el asunto de las operaciones bariátricas, las que tienen que ver con la obesidad, y que salvan de la muerte a personas pasadas de peso en forma exagerada, pero esas operaciones, incluso el DIF-Nayarit, tiene un programa para ayudar a quienes las requieren.
Del resto de operaciones conocidas como estéticas, ya estamos hablando de dinero, de costos, y pues esta gente que tiene este problema mental de la dismorfia corporal, en su economía es donde sufre, mayormente cuando esto es una adicción, por lo pronto dice el doctor AGUILAR ARCADIA, que ya van más de 15 personas, la mayoría mujeres que son atendidas en los centros de integración juvenil, por esta adicción, esperamos que se alivien…hasta mañana



