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miércoles, enero 21, 2026
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El mariachi no es de Jalisco ni de Nayarit, exclusivamente

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Una filmación de un director francés en 1896 ayudó a fijar la idea de un origen exclusivo que la historia desmiente

El mariachi no es sólo de Jalisco, aunque muchos lo crean. Esta idea de exclusividad se la debemos al cine, específicamente a un director francés de cine mudo llamado Gabriel Veyre en 1896.

Se dice, se cuenta, se rumora que este director de cine asistió  un día a la hacienda de Atequiza, en el estado de Jalisco, un lugar visitado constantemente por el presidente Porfirio Díaz como sitio de descanso en su trayecto hacia el lago de Chapala.

Ahí, en un convivio con el presidente, Gabriel Veyre realizó varias grabaciones, entre las que figura una titulada Charros y Chinas Poblanas Bailando el Jarabe.

Y así, como un chisme bien contado, las imágenes se proyectaron una y otra vez en la capital del país, en los diferentes estados de la república y hasta en Europa, y así, sin querer queriendo, el cine se convirtió en el gran influencer promotor del mariachi.

¡Y voilà, el mito hecho y derecho! Pero la realidad es más complicadilla, pues luego vino la política, que siempre sabe subirse al son que le toquen.

En 1908, cuando los políticos querían echarle la lambisconada a don Porfirio, ¿qué llevaban a toda fiesta oficial? ¿Flores? ¿Pastel? ¡No, señor!  Llevaban mariachis de Jalisco, como si fueran la banda sonora oficial de la política mexicana, y pasó lo mismo en la Revolución,  nuevo régimen, misma playlist jalisciense.

Y “trakas”, como dijera la chaviza, cuando llegaron los años 20 y 30, ya estaba bien metida en la cabeza la idea de que el mariachi era jalisciense de pura cepa, como si trajera sello de origen y garantía incluida. ¡Así de pegajosa se volvió la idea, como chicle en suela de zapato!

En esos tiempos, a Nayarit ya no le hacía gracia que lo confundieran con Jalisco, pues habíamos sido la misma casa y ahora queríamos  nuestro propio techo, así que en los años 20 comenzamos a promover como propios de nuestra cultura a los nayaris y a los wixárikas.

Hoy por hoy, Jalisco sigue empeñado en decir que el mariachi, el tequila y la charrería son cosas exclusivamente jalisciences; cosa que no es así. De acuerdo con investigadores el mariachi es de gran parte del occidente mexicano, en pocas palabras es multirregional.

Por su parte, Nayarit insiste en que los wixárikas y los nayaris son sólo de ellos, elementos exclusivos de su cultura, cuando sabemos que tampoco es así, pues estos grupos originarios los comparte con los estados vecinos.

La historia está más enredada que una cuerda de vihuela después de un fandango. El mariachi es andariego, de tal forma que las tradiciones anduvieron de pueblo en pueblo, de plaza en plaza, bodas y cantinas, se mezclaron y, al paso del tiempo, se compartieron.

La música y la cultura son patrimonio de todos; no de quien grite más fuerte ni de quien crea tener la patente.

Fuente: Jáuregui, Jesús, El mariachi, símbolo musical de México/ Entrevista al investigador Francisco Samaniega.

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