En la política existen líneas rojas que, por ética básica, no deberían cruzarse. Una de ellas es utilizar la seguridad de los trabajadores y la necesidad de los beneficiarios de programas sociales como moneda de cambio para el posicionamiento personal. En Nayarit, el senador Pável Jarero da una muestra más de ignorar esta máxima. Este fin de semana ha emprendido una campaña de desprestigio como el más aguerrido adversario de Morena que ha encendido las alarmas y la molestia tanto en la dirigencia estatal de ese partido como en las oficinas centrales del partido y en el propio gobierno federal.
La manzana de la discordia fue el reciente incidente en la comunidad de San Juan Peyotán, municipio Del Nayar. Mientras la Secretaría de Bienestar trabajaba para esclarecer los hechos y garantizar la seguridad de su personal, el senador optó por el oportunismo fabricando el caos.
Lejos de actuar con la prudencia que su investidura requiere, Pável Jarero se dedicó a amplificar rumores y desinformación. A través de sus redes y mediante el uso de perfiles falsos, el senador difundió la narrativa de un “secuestro” o desaparición de empleados de Bienestar. Su objetivo fue el golpeteo político: culpar a la Delegación Estatal de Bienestar de “desproteger” a su personal y de negligencia operativa.
En su perfil personal, Jarero publicó: “Nuevo incidente con personal de Bienestar en zona de riesgo… su seguridad debe ser prioridad”. Un mensaje que, leído entre líneas, buscaba sembrar pánico y desacreditar la logística de los programas federales que él no controla, asumiendo que lo correcto sería retirar la atención de donde más se necesita.
La mentira tiene patas cortas, suelen decir. Y en el caso de las mentiras de Pável se confirmó el dicho. La propia Secretaría de Bienestar desmintió categóricamente la “desaparición” de los brigadistas del programa Salud Casa por Casa. En una tarjeta informativa oficial, se aclaró que los 10 servidores de la salud y los dos servidores de la nación siempre estuvieron a salvo. El incidente real fue el robo de dos vehículos estacionados mientras ellos cumplían su labor médica, unidades que incluso ya estaban siendo recuperadas con apoyo de la Sedena.
Mientras la institución federal llamaba a la calma y aseguraba la continuidad de los apoyos, el senador morenista alimentaba el miedo.
Este comportamiento ha generado una profunda irritación en las filas de Morena. Resulta incomprensible para el movimiento que un senador que se llena la boca hablando de Unidad Progresista y de apoyar a la presidenta Claudia Sheinbaum, sea el mismo que torpedea los programas insignia de la Cuarta Transformación en la entidad.
El senador es la definición de la doble moral política: Por un lado, publica fotos y frases rimbombantes: “Desde Nayarit: unidad progresista. Sumémonos todas y todos”. Por el otro, opera una campaña negra que pone en riesgo la percepción de seguridad de los programas sociales, sin importarle que esto pueda afectar la llegada de médicos y apoyos a las comunidades indígenas de Del Nayar.
Al final, la estrategia de Pável Jarero queda al descubierto: utilizar cualquier incidente, distorsionarlo y venderse como el “salvador”, aunque para ello tenga que atacar el trabajo de sus propios compañeros del gobierno emanado del partido en el que ahora milita y, lo más grave, poner en juego la tranquilidad de los beneficiarios. En la 4T, el “fuego amigo” que busca quemar la casa para ganar aunque sea cenizas.



