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miércoles, febrero 4, 2026
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Nora Márquez y la teoría de la persistencia

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Nora Daniela Márquez Mondragón, criada en Tepic y formada en el CUT de la UNAM, encabeza la compañía nayarita Ekapadarte Teatro, seleccionada para la reactivación de la Red de Teatros del IMSS. Con la obra Fiat Lux: La teoría de las estrellas, montaje que aborda la inclusión desde la ciencia ficción, el elenco inicia este fin de semana una gira nacional con presentaciones gratuitas en el Teatro Ignacio López Tarso de Guadalajara y el Stella Inda de Morelia

Nora Daniela Márquez Mondragón nació en Iguala, Guerrero, el 30 de mayo de 1991. El dato es una coordenada en un acta de nacimiento que poco dice de la geografía sanguínea. Su historia real, la que importa para entender por qué una compañía de teatro nayarita está a punto de tomar por asalto los escenarios de occidente, se teje en el desplazamiento. Hija de un padre tepiqueño y una madre guerrerense, ambos académicos de la Universidad Autónoma de Nayarit, Nora creció en Tepic entre los tres y los once años. Esos años formativos, los del acento y la pertenencia, ocurrieron aquí. Luego vino la Ciudad de México. El exilio académico de sus padres, cursando doctorados en la UNAM, la arrancó de la provincia para lanzarla a la inmensidad de la capital durante su adolescencia.

Allí, en el monstruo urbano, Nora terminó la secundaria, la preparatoria e ingresó al Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM. Quien conoce el gremio sabe que el CUT es un claustro de rigor espartano donde se templan los nervios o se quiebran. Ella resistió y se hizo artista escénica, escribió poesía y comenzó a entender el teatro como una herramienta de fricción con la realidad.

El retorno a Tepic fue consecuencia logística de la parálisis mundial de 2020. La pandemia devolvió a muchos a sus cuarteles de invierno. Nora regresó a la casa familiar, pero traía las manos inquietas. No se sentó a esperar que el virus pasara. Se insertó en la docencia, primero en el Centro de Educación Artística Amado Nervo, impartiendo expresión corporal, y luego en la Escuela Estatal de Bellas Artes. Allí  conoció a Alonso Bernal y a Luis Escobedo. Empezaron a generar carpetas, a buscar financiamiento, a profesionalizar el acto de levantar el telón en una ciudad con escasa demanda y oferta teatral.

Fundaron Ekapadarte Teatro, hoy simplemente la compañía que sostiene Fiat Lux: La teoría de las estrellas. La obra, escrita por el dramaturgo Josué Almanza, un mecanismo de relojería emocional que evita la trampa de la lástima. Narra la historia de Celeste, una niña que sueña con ir al espacio acompañada de una estrella que no cumple con los estándares celestes esperados.

Aquí es donde la biografía de Nora corta como cuchillo. Ella proviene de una familia con un hermano con necesidades específicas. El tema de la inclusión, tan manoseado en discursos políticos y panfletos de corrección política, para ella es desayuno, comida y cena. La obra aborda la discapacidad, la metáfora directamente es respecto a la discapacidad física, aunque en el montaje se ha decidido dejar espacio para pensar en las diversidades cognitivas. No desde el discurso pedagógico o aleccionador sino desde la aventura cósmica. Celeste tiene que cambiar su paradigma. No es la estrella la que debe adaptarse al mapa estelar rígido; es el universo el que debe ensancharse para que quepamos todos.

El montaje refleja esa obsesión por la autosuficiencia. En un estado donde la infraestructura teatral a menudo pende de un hilo, Nora dirige una puesta en escena donde la iluminación no depende de un técnico distraído en cabina. Los actores manipulan la luz. Ellos controlan sus propios soles y sus propias sombras en el escenario. Es una declaración de principios: si no nos iluminan, nos iluminamos nosotros. La música en vivo corre a cargo de Alonso Bernal, quien deja de ser un acompañamiento para convertirse en otro cuerpo vivo que respira con la trama.

El esfuerzo ha pagado. La Secretaría de Cultura y el Instituto Mexicano del Seguro Social lanzaron una convocatoria nacional para reactivar la Red de Teatros del IMSS. Esos recintos enormes, construidos en el México del milagro económico y a veces olvidados, están despertando. Ekapadarte ganó. La compañía nayarita fue seleccionada para la Región 3, que abarca Michoacán, Jalisco, Nayarit y Colima. Es la primera vez que obtienen un estímulo federal de movilidad. No es cosa menor. Salir de Tepic con una producción bajo el brazo, pagar viáticos, mover escenografía y presentarse en plazas como Guadalajara y Morelia requiere más que talento. La logística y terquedad tienen que hacer su parte.

El elenco es una muestra de lo que se hace en Nayarit cuando se trabaja en serio. Está Gyna Macedo, actriz y directora que conoce las tablas locales como pocas. Está Eduardo Hernández, una promesa que empieza a cumplir lo que promete. Y está Nora, dirigiendo y actuando, cerrando el círculo. Alonso Bernal, en la música en vivo.

La gira tiene fechas y lugares concretos. En Guadalajara, se presentarán en el Teatro Ignacio López Tarso. Las funciones son el viernes 6 de febrero a las 18:00 horas, y el sábado 7 y domingo 8 a las 13:00 horas. Entrada libre. Luego, la caravana se mueve a Morelia, al Teatro Stella Inda. Viernes 13 de febrero a las 11:00 de la mañana, sábado 14 y domingo 15 a las 17:00 horas. También gratis.

Hay un valor añadido en esta crónica. Nora Daniela Márquez Mondragón es hija de su tiempo y de sus circunstancias. Podría haberse quedado en la Ciudad de México, diluida en la oferta inabarcable de la capital. Podría haber regresado a Tepic a quejarse de la falta de espacios. Hizo lo tercero: construyó su espacio. Historia apócrifa del Danzón, su unipersonal de 2023, ya avisaba de sus intenciones. Ahora, con Fiat Lux, da un golpe.

Lo que veremos en febrero en los teatros del IMSS es una obra sobre una niña y una estrella. Y la prueba de que en Tepic se puede producir teatro y salir a mostrarlo. Y la confirmación de que la hija del tepiqueño y la guerrerense, la que se formó en el CUT y volvió en la pandemia, no volvió para descansar. 

Vayan a verla si andan por allá. O esperen a que regresen. Porque van a regresar, y ojalá cuando lo hagan, Tepic entienda el calibre de lo que se gestó en sus propias calles.

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