“Ser trabajador del volante no es cosa fácil”, declaró en entrevista el señor Carlos Loza, quien desde hace más de 20 años es chofer del transporte público urbano en Tepic.
Don Carlos, declaró que día a día sale de su casa con una sola consigna; regresar con bien y no provocar daño a nadie a consecuencia de un accidente provocado por la pesada unidad con la que lleva el sustento a su casa.
Comentó, que como chofer de un camión urbano debe de cuidar y proteger a la sociedad en general, lo mismo a los peatones, que a los motociclistas, a los ciclistas y sobre todo a las mujeres que viajan con sus hijos rumbo a la escuela”.
Sin embargo, narró que como conductor de un camión urbano todos los días enfrenta a diversos retos, entre los que mencionó el calor, la lluvia, el tráfico y el estrés de los pasajeros.
Sin embargo, don Carlos Loza comentó que fue hace poco más de dos años cuando conducía su camión vivió una de sus peores experiencias al frente del volante.
Recordó que fue un miércoles por la tarde cuando por la zona de las Canteras un pasajero de aproximadamente 65 o 66 años de edad lo abordó: “ese día eran como las 4:30 de la tarde cuando un pasajero subió a la unidad, el hombre era de apariencia humilde, tendría entre 65 y 66 años de edad recuerdo que llevaba bolsa de plástico con algunas piezas de pan y sus ropas lucían residuos de harina, deduje que era panadero. El hombre se sentó en la parte media del camión, pasaron apenas cinco o seis minutos de haber avanzado cuando el pasajero empezó a roncar con fuerza, pensé, viene cansado y continúe con la ruta”.
El entrevistado añadió que llegó el momento en que los ronquidos de su pasajero molestaban al resto: “porque se escuchaban con claridad y muy fuerte, aunque incomodaban a algunos pasajeros, todos permanecían callados”, detalló el entrevistado.
El señor Carlos Loza dijo que fue antes de llegar al entronque de la avenida Insurgentes con la entrada a la colonia 2 de Agosto que los ronquidos de su pasajero cesaron: “yo dije; ahora sí ya agarró bien el sueño continúe con mi ruta normal, llegue al centro histórico de Tepic, pero el hombre no descendió y no quise despertarlo. Pero en la siguiente vuelta el hombre que cargaba la bolsa con pan seguía dormido, por eso antes de llegar a la Plaza Antigua detuve la marcha del camión, me levanté y me dirigí hasta donde estaba mi pasajero, al intentar moverlo, lo notó rígido… y helado. Sus pies estaban estirados, ocupando más espacio del asiento. Al tocarlo, su dentadura postiza cayó y sus labios estaban morados, pero además había mucha saliva acumulada”, narró el entrevistado.
En ese instante, don Carlos pensó que tal vez su pasajero solo se había desmayado: “pedí a todos los usuarios que descendieran de la unidad y me comunique con mi patrón y él me pidió que llamará de inmediato al 911, a los pocos minutos llegaron paramédicos de Protección Civil de Tepic y después de revisar a mi pasajero confirmaron que el hombre ya no contaba con signos vitales”.
Don Carlos recuerda que cuando bajó del camión que conducía, ya lo estaban esperando dos agentes de la policía estatal y se lo llevaron en calidad de retenido a la Fiscalía que para rendir su declaración: “pero estuve encerrado alrededor de 12 o 13 horas, hasta que se le practicó la necropsia que marca la ley al pasajero fallecido y confirmaron que murió de un paro cardiaco y me dejaron el libertad”, relató.
A más de dos años de aquel suceso, el señor Carlos Loza dice que él como chofer de un camión urbano se prepara para dar servicio a los usuarios: “pero nunca te imaginas que arriba del camión que conduces alguien va a perder la vida, yo recuerdo que mi pasajero era delgado, de apariencia humilde, con su bolsa de pan y su ropa de trabajo, yo creo que ya iba a descansar y no alcanzó a llegar a su casa, para mí fue algo muy triste”.
Antes de concluir la entrevista, el señor Carlos Loza aseguró que tres semanas después de aquel suceso, una noche durante la última vuelta, a través del retrovisor creyó ver nuevamente sentado al hombre que perdió la vida a bordo del camión: “no sé si fueron mis nervios o si mi mente me jugó una broma, pero sí lo volví a ver”, concluyó el entrevistado.



