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viernes, febrero 6, 2026
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El tequilazo del bienestar

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Mire usted, que si me permite la palabra, porque hablar por hablar es un decir pero actuar por actuar ya es otra cosa muy diferente, y es que lo que pasó en Tequila no es que sea una noticia, es que es un suceso que sucede cuando las cosas no pasan como deberían de pasar. Resulta que el señor alcalde, Diego Rivera Navarro, que de pintor no tiene nada pero de pintito lo dejaron las autoridades, fue detenido este pasado jueves en un operativo que llaman Enjambre, y no porque hubiera muchas abejas, sino porque le cayeron de a montón los de la Secretaría de Seguridad, el Ejército y la Marina, para que vea que cuando la limosna es mucha, hasta el santo desconfía, y aquí el santo era el pueblo y la limosna se la estaban cobrando a fuerza.

Porque mire, la cosa está en que no es que uno sea malpensado, pero cuando la autoridad dice que usted está extorsionando a los que hacen el tequila y la cerveza, pues ya no es un brindis, es un abuso. Dicen los que saben, y los que no saben también lo repiten, que el edil morenista se sentía muy patrón y hasta mencionaba nombres de gente de esa que no se debe mencionar, allá del Cártel Jalisco, para que los empresarios soltaran la plata. Y es que, ¿cómo le dijera yo para que me entienda? Si usted cobra el predial con una mano y pide “pa’ los refrescos” con la otra, pues ya no es administración, es una recaudación de esas que no vienen en la ley pero sí en el bolsillo.

Y no se fue sólo al Almoloya, que es donde dicen que el aire es más pesado y las paredes más gruesas, sino que se llevó de corbata a sus directores de Seguridad, de Catastro y hasta al de Obras Públicas. ¡Vaya gabinete! Que si uno cuidaba, el otro medía y el otro construía, pero todos para el mismo lado del beneficio propio. La prensa de allá de otros países, como los suizos y los españoles de El País, ya pusieron el grito en el cielo diciendo que si la corrupción aquí es marca registrada, pues en Tequila ya le pusieron denominación de origen, pero de la mala, de esa que marea y deja una cruda de catorce años.

Lo que es la política, joven, que un día usted se toma fotos muy sonriente con la Presidenta Sheinbaum y al otro día la misma Presidenta dice que ella ya sabía de las quejas y que México no se dobla. Y así está la cosa, que ahora el señor Rivera Navarro está en el Altiplano, en prisión preventiva, viendo cómo pasan las horas y pensando que, si bien es cierto que el que nada debe nada teme, el que mucho debe pues mucho le encuentran. El juez Mario Elizondo le dio sus 144 horas para ver qué dice su defensa, pero con eso de que decían que su patrón era El Mencho, pues la cosa está más peluda que un cepillo de cerdas largas.

Al final de cuentas, el pueblo de Tequila se quedó sin cabeza, pero no por el alcohol, sino por la ley. El Congreso dice que no hay ingobernabilidad, pero yo digo que cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta, y aquí el gato resultó que se estaba comiendo el queso de los demás. Total, que si me preguntan qué sigue, yo les digo: ahí está el detalle, que no es que seamos menos, es que somos más los que queremos que el tequila sea para celebrar y no para andar pagando cuotas que ni al caso vienen con el caso.

Así está la cosa, chato. ¿O quieres que te la cuente más despacio?

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