El pronóstico para Marquitos, el lobo marino rescatado el pasado 31 de enero, se mantiene reservado tras la cirugía de reconstrucción mandibular a la que fue sometido en Guadalajara. Aunque la intervención quirúrgica fue exitosa, la viabilidad de su retorno al océano es incierta: el ejemplar ha perdido su autonomía y depende enteramente de alimentación asistida por sonda, una condición crítica que obliga a los especialistas a descartar cualquier intento de liberación en el corto plazo.
Sobre los tiempos de recuperación, fue tajante el representante de la PROFEPA en Nayarit, Roberto Rodríguez Medrano: “Hablamos de meses, no estamos hablando de días”, advirtió el funcionario, aclarando que el mamífero deberá demostrar capacidad para cazar y valerse por sí mismo antes de pensar en el alta médica. De no lograr esa autonomía, se tendría que buscar un espacio de resguardo permanente para garantizar su supervivencia.
Las causas de las fracturas que casi le cuestan la vida al animal, un especimen “muy, muy joven”, apuntan a un evento violento. Según detalló Rodríguez Medrano, el análisis de las heridas sugiere dos hipótesis: un ataque natural por parte de un depredador o el impacto directo de una embarcación. Ambas teorías explican el cuadro de deshidratación severa y bajo peso que presentaba el lobo al momento de ser asegurado por el personal del Ayuntamiento y autoridades federales.
Ante la aparición de fauna marina en las costas, la autoridad ambiental exhortó a la población a mantener distancia y reportar los avistamientos, pues la interacción humana con animales heridos puede ser determinante para su vida.



