Las dudas sobre la realización de la máxima fiesta popular del estado quedaron disipadas. Existen las condiciones de gobernabilidad y económicas para llevar a cabo la Feria Nayarit en su edición 2026, aunque bajo un candado que seguirá intacto: el evento mantendrá su perfil estricto de cero tolerancia a la venta de bebidas embriagantes.
El veto al alcohol es una medida de protección civil y moral. “No queremos que la venta de alcohol y otro tipo de circunstancias se apropien de una feria que debe ser cultural y artística”, sentenció el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero al instruir a su gabinete para que la logística de seguridad garantice un ambiente blindado contra sustancias ilícitas y enfocado exclusivamente en la convivencia familiar.
La apuesta de la administración estatal es transformar el recinto ferial en una plataforma de identidad, no de consumo desmedido de alcohol. El mandatario explicó que la agenda privilegiará espectáculos musicales, muestras gastronómicas y, sobre todo, la exposición de artesanos y productores locales. El objetivo es que la derrama económica beneficie a los sectores de hotelería, transporte y comercio mediante la atracción de turismo nacional e internacional, proyectando a Nayarit como destino cultural y no como zona de fiesta descontrolada.



