
Escucha: Seré un asesino en serie.
Uno a uno desaparecerán.
Un tiro, una daga, la horca, la ponzoña de las piedras.
A la mitad de la noche, a plena luz, en una plaza pública, en Eje Central.
Nada perderá el mundo.
Se van, para siempre.
¿A quién le hace falta un espejo, que en su triste existencia sólo nos regresa la miseria de la nuestra?
Porque nunca, nunca nos regresa la grandeza, la alegría, la fugacidad del placer.
No es, créelo, algo personal



