Tras el sorteo de la UEFA Nations League 2026-27, España ya conoce su camino hacia una nueva Final Four en esta competición… y no será fácil. El equipo de Luis de la Fuente compartirá el grupo A3 con Croacia, Inglaterra y República Checa, un grupo bastante exigente y con partidos trampa desde el inicio.
Inglaterra, la gran amenaza
Los Three Lions son el rival más imponente al que tendrán que enfrentarse los españoles. Pese a sus pocos éxitos en los últimos años, el físico y el contexto reciente de ambas selecciones hace pensar que será un partido muy complicado. Tras la final de la Euro 2024, donde La Roja se coronó como campeona, ambos cuadros se enfrentan una vez más. Con todo esto, debería ser uno de los partidos que más actividad genere en https://www.bet777.es/futbol/.
Croacia siempre es una selección correosa
Croacia representa un peligro diferente y que puede pasar casi desapercibido. En los últimos años han vivido una generación dorada que empieza a apagarse, pero eso no quita que los nuevos jugadores de la selección también sepan competir. Es una selección que sabe cuándo acelerar, enfriar, sufrir y golpear. No necesitan dominar todos los tramos para llevar el encuentro a su terreno. Su recorrido en la última década lo confirma, con una final en el Mundial 2018, un tercer puesto en 2022, y la final de la Nations de 2023… contra España. Pocos rivales saben competir en los momentos de tensión como los balcánicos.
República Checa, ¿un regalo envenenado?
La República Checa es el equipo que menos prensa tiene dentro del grupo A3, pero eso no quiere decir que no supongan un problema. El partido “asequible” es, en muchas ocasiones, el que complica la clasificación si se afronta sin concentración. España tendrá que entender que no va a tener una noche menor: un empate fuera de guion puede costar una posición clave.
La Liga A de la Nations League está llena de partidos eléctricos
El formato de esta competición favorece que se den muchos partidos de gran nivel dentro de la misma. Por ejemplo, el grupo A1 es todo un grupo de la muerte, con Francia, Italia, Bélgica y Turquía. Mientras tanto, el A2 cuenta con Alemania, Países Bajos, Serbia y Grecia; y el A4 a la vigente campeona, Portugal, frente a Dinamarca, Noruega y Gales, claramente el grupo más sencillo.
El calendario también condiciona el guion. La fase de grupos se disputará entre el 24 de septiembre y el 6 de octubre de 2026 (cuatro jornadas) y del 12 al 17 de noviembre de 2026 (dos jornadas). Después llegarán los cuartos de final entre el 25 y el 30 de marzo de 2027, y la Final Four del 9 al 13 de junio de 2027. La secuencia exige competir bien en poco tiempo: seis partidos para ordenar jerarquías, y luego cruces sin red para los que sigan en pie.
Con este contexto general, la gestión de la plantilla será muy importante. El seleccionador español, Luis de la Fuente, ha insistido desde su llegada en que “ser el favorito no significa nada”: el nivel real se demuestra sobre el césped y no sobre el papel. Y en esto, tiene razón: España parte con una idea reconocible, pero la continuidad del rendimiento dependerá de la salud de sus piezas clave. Jugadores como Lamine Yamal y Pedri, si se mantienen sanos, canalizarán gran parte del juego… pero para ello, hay que saber gestionarlos.
En cuanto a la fase de grupos en sí misma, todo parte desde la pizarra. El reto es múltiple: Inglaterra obliga a proteger transiciones y a no romperse tras pérdida; Croacia exige paciencia, concentración y precisión para no caer en su control de ritmos; mientras que la República Checa invita a cerrar bien segundas jugadas y a no regalar escenarios de ida y vuelta. España puede dominar partidos con balón, pero esta Nations le pedirá ser contundente en las áreas, saber leer bien los partidos y un punto de madurez para ganar incluso cuando no se haga un gran partido.
También habrá una dimensión psicológica importante. España llega como campeona de 2023 y campeona de Europa en 2024, por lo que será una selección observada por todos. Eso modifica cómo la atacan y cómo la esperan: menos espacios para correr, más duelos físicos y mucha atención rival para desconectar su primer pase. Gestionar esa presión, sin caer en ansiedad ni precipitación, será una parte central de la fase de grupos.







