El sueño de 200 niñas y niños nayaritas de conocer el zoológico de Guadalajara se transformó en una experiencia de supervivencia tras los narcobloqueos registrados el pasado domingo. Mientras el exterior se convertía en un escenario de incendios y caos, las familias permanecieron dentro del recinto y enfrentaron una crisis de desabasto que afectó principalmente a los menores. Personal de la Cruz Roja Mexicana intervino para atender ataques de pánico y suministrar insulina a infantes con diabetes, ante la desesperación de padres que carecían de los insumos médicos necesarios para una estancia prolongada.
La coordinación entre las autoridades de Jalisco y Nayarit permitió que el resguardo, que incluyó varios cientos de menores de diversas entidades, contara con el apoyo de la Guardia Nacional y la Policía Estatal para blindar el perímetro. Mediante gestiones ante la presidencia municipal de Guadalajara se logró el suministro de pañales, cobijas y alimentos para quienes no estaban preparados para pasar la noche fuera de sus hogares. Los testimonios de los padres de familia reflejan un ambiente de incertidumbre y miedo donde la prioridad institucional fue garantizar que el zoológico se mantuviera como un espacio seguro frente a la parálisis total de la metrópoli jalisciense.
Alrededor de las 11:00 de la mañana de este lunes 23 de febrero inició el retorno de una caravana masiva compuesta por al menos 11 autobuses de turistas y atletas, además de una flota de vehículos particulares. El convoy salió custodiado por elementos de los tres niveles de gobierno para garantizar un tránsito seguro por las vialidades que horas antes habían sido escenario de bloqueos. Esta movilización conjunta respondió a la necesidad de familias que manifestaron un profundo temor de circular de manera independiente por las carreteras de la región tras la caída de Nemesio Oseguera Cervantes.
El relevo de seguridad se ejecutó de manera precisa en los límites territoriales, donde la Policía Estatal de Nayarit recibió la custodia de los autobuses para escoltarlos hasta la capital del estado. Este esfuerzo de protección civil logró que los menores regresaran sanos y salvos, mitigando el impacto psicológico de la jornada violenta en la entidad vecina. La efectividad de este primer traslado motivó la organización de una segunda caravana que partió de Zapopan a las 18:00 horas, permitiendo que ciudadanos varados en distintos puntos de Jalisco se sumaran al despliegue oficial para evitar riesgos en su regreso.
La llegada de los niños a tierras nayaritas cierra un capítulo de tensión extrema donde la logística gubernamental superó la parálisis provocada por el crimen organizado. Aunque el Código Rojo se mantiene vigente en diversas zonas y la suspensión de clases continúa como medida preventiva, el retorno de estas familias representa un alivio en medio del clima de psicosis colectiva que aún impera en el occidente del país. La prioridad estatal se enfoca ahora en normalizar la seguridad en las vías de comunicación para evitar que el aislamiento social sea la constante en los próximos días.





