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Crece empleo, pero informal

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Enero de 2026 mostró un aumento en el número de personas trabajando, con una tasa de desempleo estable, sin embargo, los indicadores recientes del mercado laboral en México revelan desafíos en la calidad de los puestos de trabajo, un incremento en la informalidad y brechas específicas por género y sector productivo.

De acuerdo con los indicadores más recientes, la Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 61.3 millones de personas en enero de 2026, lo que representa 238 mil personas más que en el mismo mes del año anterior. De este total, 59.7 millones se encuentran ocupadas, equivalente al 97.3 por ciento. La tasa de desocupación se mantuvo en 2.7 por ciento, el mismo nivel que en enero de 2025.

Aunque el número de personas ocupadas creció en 229 mil en comparación con el año anterior, la calidad de estos empleos genera preocupación. La tasa de informalidad laboral aumentó de 54.1 a 54.9 por ciento. En términos absolutos, 32.7 millones de mexicanos trabajan sin seguridad social ni garantías laborales plenas. A esto se suma que la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación, que mide a quienes tienen ingresos insuficientes o jornadas excesivas, pasó de 36.4 a 38.3 por ciento. Esto significa que casi cuatro de cada diez trabajadores enfrentan condiciones laborales adversas. En contraste, la subocupación disminuyó de 6.9 a 6.1 por ciento, indicando que menos personas buscan trabajar más horas de las que actualmente tienen. Sin embargo, el balance general apunta a un mercado laboral que crece en volumen, pero no necesariamente en calidad.

Uno de los movimientos más significativos se observa en la brecha de género. Mientras el número de mujeres desocupadas bajó de 729 mil a 687 mil en el último año, el de hombres sin empleo aumentó de 920 mil a 971 mil. El mercado laboral muestra así señales mixtas: ellas ganan terreno en ocupación, mientras ellos enfrentan mayor presión, un fenómeno que podría estar vinculado a la dinámica sectorial.

El panorama productivo también se reconfiguró. La construcción fue el principal motor del empleo al inicio del año, con 276 mil nuevos puestos. Los servicios diversos también registraron un crecimiento relevante, con 223 mil empleos adicionales. En contraparte, el sector primario —que incluye agricultura, ganadería y pesca— perdió 271 mil plazas, y el comercio retrocedió con 120 mil empleos menos. Esta tendencia indica que, mientras las zonas urbanas y los proyectos de infraestructura impulsan el empleo, el campo atraviesa una caída significativa que impacta a miles de familias.

Otro dato relevante es que el 87.2 por ciento de las personas desocupadas cuenta con estudios superiores a la secundaria. Además, el grupo de 25 a 44 años, considerada la etapa más productiva de la vida laboral, concentra el 43.7 por ciento de los desempleados. Esto sugiere que la falta de trabajo no afecta principalmente a quienes tienen menor formación, sino a una población en edad plena de trabajar y con mayores niveles educativos.

A pesar del aumento en la PEA en términos absolutos, la tasa de participación económica se ubicó en 58.5 por ciento, por debajo del 59.4 por ciento registrado un año antes. Esto indica que, proporcionalmente, una menor parte de la población en edad de trabajar está activa en el mercado laboral. El inicio de 2026 deja una situación compleja: México registra más personas trabajando y mantiene estable su tasa de desempleo, pero enfrenta un avance de la informalidad y de las condiciones laborales críticas. La discusión se centra no solo en cuántos empleos se generan, sino en su sostenibilidad y dignidad.

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