El sector agrícola de la costa norte de Nayarit experimenta un alivio financiero inesperado tras un ciclo de pérdidas constantes. Poco más del 40 por ciento de los productores que apostaron por el cultivo de tomatillo de hoja y jitomate registraron ganancias que superan los registros de las últimas dos décadas, logrando revertir la tendencia negativa que arrastraban desde hace tres años.
La bonanza económica se concentró principalmente en el tomatillo, cuya cotización alcanzó niveles que oscilaron entre los 15 mil y 21 mil pesos por tonelada. José Luis González Mora, dirigente de los hortaliceros en la región norte, explicó que este precio resultó extraordinario para los productores de municipios como Santiago Ixcuintla, Tecuala, Tuxpan y San Blas, donde se establecieron alrededor de 3 mil 500 hectáreas de este producto.
El mercado del jitomate también mostró un comportamiento favorable al comercializarse en 24 mil pesos por tonelada. Sin embargo, el número de beneficiarios en este rubro resultó menor debido a que la superficie plantada apenas alcanza las 100 hectáreas en el municipio de Santiago, derivado principalmente del elevado costo de la semilla y la falta de financiamiento que limita el acceso a este cultivo más exigente.
La disponibilidad de capital para la siembra enfrentó obstáculos externos adicionales durante este ciclo. La disminución en el flujo de remesas provenientes de familiares en Estados Unidos, quienes limitaron sus envíos ante el endurecimiento de las políticas migratorias, afectó la capacidad de compra de insumos, obligando a los agricultores a depender de recursos propios o créditos escasos para adquirir semillas que se cotizan a precios elevados.
El panorama económico muestra una división marcada respecto a otros cultivos tradicionales de la temporada. Los productores de sandía y pepino sufrieron un desplome en sus precios de venta, situación que el dirigente atribuyó a una combinación de sobreproducción y a la inseguridad que prevalece en el estado vecino de Sinaloa, factores que desestabilizaron los canales de comercialización habituales para estas frutas.
La volatilidad del mercado regional tiene su origen en los conflictos sociales que atraviesa Sinaloa. González Mora detalló que el clima de violencia en la entidad vecina alejó a los compradores nacionales, quienes optaron por abastecerse en las parcelas nayaritas para evitar riesgos, lo que disparó la demanda local y permitió que los precios del tomatillo y el jitomate alcanzaran niveles históricos para beneficio de los productores locales.





