¿Por qué en la plaza principal hay una fuente con delfines? ¡Y no, no es porque en algún momento se les haya antojado construir un acuario en medio de la ciudad!
Resulta y resalta que esta fuente no siempre fue sólo un adorno bonito. ¡No, señores! En el año de 1802, don Antonio García, el subdelegado de Tepic, decidió traer agua potable desde los manantiales del Sabino hasta la plaza principal.
¿Y cómo lo hizo? ¡Con una cañería de barro! Pues en ese entonces no había tuberías de acero inoxidable ni nada de eso, de manera que fue hecha con puros cálculos matemáticos y mucho ingenio tepiqueño.
“La fuente era alimentada por un tanque que se construyó al sur de la ciudad. De este tanque, el agua corría por caños de barro que bajaban por la orilla del paseo de La Loma y daban vuelta en la calle México hasta llegar al centro de la plaza. Además, del mismo tanque salía otra red de barro que llegaba hasta la Alameda”.
En 1856, un viajero norteamericano, Marvin Wheat, escribió maravillado en su diario que la fuente era grande, el agua transparente y que toda la población la usaba.
Se dice, se cuenta, se rumora que al atardecer en Tepic, la plaza se llenaba de criados y criadas con sus cántaros grandes de barro; algunos los llevaban en la cabeza, otros en parejas con un madero y una correa; todos esperaban su turno para llenar de agua sus cántaros… y pensar que hoy nos renegamos cuando nos toca cambiar el garrafón.
Esta fuente era el lugar de encuentro, el corazón de la ciudad, es decir, era un punto de reunión, el punto oficial para echar el chisme, el ligue discreto, una red social y oficina de relaciones públicas del siglo XIX, donde no únicamente se surtía de agua toda la ciudad, pues de paso se surtía de chismes y rumores.
En 1888, dos señores, Fernando Machaca y Federico Parkinson, le propusieron al Ayuntamiento instalar una cañería de fierro para mejorar el suministro de agua. ¿Y saben qué? ¡La propuesta fue rechazada! Sí, rechazada. ¿Por qué? Eso sí no sé.
Actualmente, en la plaza principal de Tepic existe una réplica de aquella fuente de cantera. Hoy, a más de 200 años después, esta réplica de la fuente de los delfines no es sólo un adorno, es un símbolo de nuestra ciudad, un recordatorio de cómo inició la red de agua potable. Así que la próxima vez que pasen por la plaza principal y vean esta fuente, recuerden toda esta historia.

Fuente: Pedro López González; 100 años de Agua Potable en Tepic (1997).






