Grupo Álica entregó reconocimientos a su personal operativo tras la conclusión del Diplomado en Excelencia Operacional. Los colaboradores participantes desarrollaron e implementaron proyectos de optimización técnica en sus respectivas áreas, logrando la detección y corrección de puntos críticos en los procesos de producción del conglomerado.
La capacitación técnica permitió el uso de metodologías para la identificación de fallas y la mejora de los sistemas operativos dentro de la planta. “En mi caso, trabajé en la tasa de calidad, enfocándose en la reducción del rechazo del producto terminado, lo que a su vez ayuda a aumentar la tasa de calidad”, explicó Edgar Manuel González Quezada, coordinador de alimentos del Grupo Embotellador Nayar.
El reconocimiento al segundo lugar del certamen interno validó meses de trabajo dedicados al diseño de soluciones para la eficiencia manufacturera. El cumplimiento de los objetivos planteados al inicio del curso representa un avance en la profesionalización de los mandos medios, quienes ahora poseen capacidades de respuesta ante incidencias complejas en la línea de embotellado.
La empresa mantiene una política de desarrollo de personal que busca fortalecer el crecimiento profesional de sus ingenieros y técnicos. El aprovechamiento de estas experiencias educativas, según los registros de la coordinación, aporta valor curricular y operativo que trasciende la labor cotidiana dentro de la organización, fomentando una cultura de mejora continua.
El impacto de estas iniciativas se refleja en la cohesión de los equipos de trabajo y el sentido de pertenencia a la estructura corporativa. La implementación de los proyectos de excelencia operativa asegura que la compañía mantenga estándares competitivos en el mercado nacional mediante la innovación aplicada por su propio capital humano.







