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lunes, marzo 9, 2026

Crisis

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Aunque André Jardine rehuye incomprensiblemente a utilizar la palabra crisis, lo que se ve no se juzga. Por cierto, André, crisis no es adjetivo sino sustantivo. 

El América está en crisis. No se puede no estar en crisis cuando se juega tan mal ante el Guadalajara y los Tigres. Va de humillación en humillación. No se puede no estar en crisis cuando llega un sotanero con 7 puntos a ganar en la capital. 

El América sigue atascado, sin norte, sin demostrar jerarquía ni empaque de equipo grande. La recontracrisis del América se agudizó la noche del miércoles pasado al perder ante los Bravos de Juárez en la Ciudad de los Deportes. No fue una noche para el olvido, fue una noche para reflexionar. 

Hoy por hoy, el conjunto de Coapa no es candidato a ser campeón. Sus refuerzos no tienen la estatura para militar en una causa tan opulenta. Claro que con un sistema de competencia benévolo como el que se tiene en México, en cualquier momento la deprimente situación se puede revertir, pero por lo pronto la sensación es de incompetencia. 

El América actual niega su esencia y sus valores, y decepciona a su dueño y su afición. Menos mal que el sábado derrotó con suplentes al Querétaro como visitante, lo cual calma un poco la situación imperante. Mañana martes visitará al equipo de Filadelfia en el partido de ida de octavos de final de la Copa de Campeones de la CONCACAF. 

Por otra parte, el pasado jueves presenté junto con Juan Villoro el libro autobiográfico de Raúl Orvañanos.

Hay abundantes ejemplos de comentaristas longevos (Escopeta, Marcos, El Mago), pero es muy probable que Raúl sea el narrador más duradero de la historia, relevante logro si consideramos que reseñar cada jugada requiere de voz y ritmo, que Raúl mantiene intactos. El comentarista interviene de forma espaciada pero el narrador lleva la voz cantante, incesante, durante más de 90 minutos. El esfuerzo y el desgaste del narrador son mayores que los del comentarista o el reportero de cancha. 

Orvañanos está entero. Seguramente su durabilidad y su buena salud se deben a su forma de ser. Disfruta la vida. Tiene simpatía, su personalidad es muy agradable y su risa surge espontánea. Es “easy going”, como dirían los americanos. En las tertulias, a todos nos hace reír. Para describirlo aún más utilizaré un neologismo de los cantautores colombianos Shakira y Carlos Vives, con perdón de Juan, pilar de nuestra literatura, que habla y escribe con un español impecable. Raúl es “descomplicado”. No se complica, no se altera, no es denso. Juega fácil, se diría en la jerga futbolera. 

Dentro de poco más de un mes, el 14 de abril, el portero, el comentarista, el narrador, el escritor, llegará a su siguiente cumpleaños con la satisfacción de seguir adelante con su carrera triunfal y honrada.

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