El año 1914 marca el colapso de la comunicación entre el continente y el atolón. La caída del gobierno de Victoriano Huerta desarticula la estructura burocrática del Ministerio de Guerra y Marina. Los registros de la guarnición de Clipperton se pierden entre los despachos de una administración en retirada. La Revolución Mexicana consume los recursos del Estado en las batallas del norte y el centro del territorio, dejando la periferia oceánica en un vacío administrativo total. La Pacific Islands Company cesa sus operaciones de extracción de guano ante la falta de garantías jurídicas y el avance del conflicto armado. El capitán Ramón Arnaud observa el horizonte cada día en busca de las velas del barco de suministro, ignorando que el país que juró defender ha borrado su nombre de la nómina militar activa.
La aparición del buque estadounidense Cleveland en junio de 1914 altera la rutina de hambre de los residentes. La embarcación de guerra fondea frente al arrecife bajo el mando del comandante W.W. Phelps, señala la investigación de Restrepo en el núcleo de la trama. El oficial extranjero desembarca para advertir a la guarnición sobre la gravedad de la situación en México y la ocupación del puerto de Veracruz por parte de la flota de los Estados Unidos. Phelps ofrece víveres inmediatos y la evacuación total de los habitantes hacia Acapulco o San Francisco. La propuesta representa la última salida racional frente a la escasez de alimentos frescos y el agotamiento de las reservas de harina. Los soldados y sus familias aguardan la decisión de su superior con la esperanza de abandonar la roca antes de la llegada de la temporada de tormentas.
El código de honor militar de Ramón Arnaud rige la respuesta oficial frente al ofrecimiento de rescate. El capitán interpreta la presencia de los marinos extranjeros como una amenaza a la soberanía nacional en un contexto de invasión en Veracruz. La falta de órdenes directas desde la Ciudad de México impide al oficial abandonar el puesto de mando sin incurrir en un delito de deserción. Arnaud sospecha de las intenciones de la potencia vecina y asume que su permanencia en la isla constituye un acto de resistencia patriótica. El oficial rechaza la invitación de Phelps y ordena a sus subordinados mantenerse firmes en sus posiciones, priorizando la disciplina del reglamento sobre la urgencia biológica de la supervivencia. El grupo observa la partida del navío con la convicción de que el gobierno mexicano enviará un transporte propio en las semanas siguientes.
La vida cotidiana en la colonia se transforma en un ejercicio de resistencia mínima tras la retirada del Cleveland. Alicia Rovira respalda la determinación de su esposo y asume la tarea de administrar las pocas provisiones de conserva que quedan en los almacenes. El grupo empieza a depender de la pesca diaria y del consumo de huevos de aves marinas para sostener la energía de los niños. La moral de la tropa se mantiene bajo la promesa de una gratificación económica y el ascenso de grado una vez que se restablezca el contacto con la Secretaría de Guerra. Los habitantes organizan guardias alrededor del faro para detectar cualquier señal de humo en el horizonte, convirtiendo la espera en el único motor de la existencia. El aislamiento deja de ser un peaje de la geografía para transformarse en una sentencia política dictada por el silencio de la capital.
La estructura social del atolón sufre las primeras grietas ante la ausencia prolongada de barcos mercantes. Algunos soldados empiezan a cuestionar la rigidez del capitán y sugieren la posibilidad de construir una balsa para alcanzar las rutas de navegación comercial. Arnaud sofoca cualquier intento de insubordinación mediante el ejercicio de la autoridad militar y el recordatorio del juramento a la bandera. La comunidad de mexicanos se encierra en una burbuja de patriotismo que ignora el desmoronamiento de las instituciones en el continente. La fe en el rescate estatal se convierte en un dogma que impide evaluar la realidad del abandono. La guarnición aguarda un barco que nunca zarpará de los puertos mexicanos, mientras la falta de vitaminas en la dieta empieza a manifestar los primeros síntomas físicos del deterioro en los rostros de los colonos.
El cierre de esta etapa marca el inicio del calvario definitivo para la población de Clipperton. El capitán Arnaud redacta su último informe oficial con la esperanza de entregarlo a un capitán amigo, pero el océano solo devuelve el sonido de las olas rompiendo contra el coral. La decisión de rechazar la ayuda extranjera sella el destino de la guarnición y condena a las familias a un entierro en vida. El honor militar, entendido como una obediencia ciega a una cadena de mando inexistente, funciona como la trampa que encierra a los habitantes en un espacio sin salida. La isla de la pasión deja de ser una joya estratégica para convertirse en una prisión de guano donde la soberanía nacional se defiende con el hambre y el aislamiento absoluto.







