En los centros de acopio y parcelas de San Blas y Santiago Ixcuintla, el excedente de grano que no cumple con las normas de pureza federal condiciona la economía regional. Las dependencias del sector primario buscan compradores externos para evitar que el producto se deprecie aún más en el mercado libre.
La problemática se origina en el levantamiento de una cosecha de frijol negro Jamapa que resultó mezclada con otras variedades, situación que impide su ingreso al programa de Alimentos para el Bienestar. Este esquema oficial garantiza un pago de veintisiete mil pesos por tonelada únicamente para el grano que mantenga su pureza varietal intacta.
Existen actualmente mil quinientas toneladas en promedio que permanecen almacenadas sin una ruta de venta definida en el municipio del puerto. El volumen acumulado representa un riesgo logístico para los productores, quienes enfrentan un rendimiento por hectárea significativamente menor en comparación con los ciclos agrícolas de años anteriores.
La búsqueda de alternativas comerciales pretende alcanzar un valor de venta cercano a los dieciocho mil pesos por cada mil kilogramos del insumo mezclado. Lograr esta colocación en el mercado permitiría a los afectados recuperar parte de la inversión realizada, detalló el vocero de los productores de San Blas, Fernando Brahms.
Los representantes de la Secretaría de Desarrollo Rural y la Secretaría de Agricultura mantienen negociaciones con posibles compradores industriales para desahogar el inventario existente. La meta de las autoridades es estabilizar los precios locales antes de que el excedente presione a la baja el valor de las cosechas que sí cumplen con los requisitos de calidad.







