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Al Agua Patos, el torneo que nació de un salto al fuego

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Un chamaco valiente, un pie chamuscado y un médico que recetó futbol en vez de pomada dieron origen, en los años 60 en Tepic, al torneo infantil más famoso del barrio

Un padre desesperado, un hijo que se quema el pie izquierdo y un dermatólogo con una idea más brillante que las brasas que quemaron al pobre chamaco, fueron las piezas que el destino, la casualidad, el universo, las energías o que Dios utilizó para que naciera el torneo de fútbol infantil más famoso de Tepic: ¡el legendario Al Agua Patos!

Se dice, se cuenta, se rumora que cierto día Jorge Sadot, el hijo del profe J. Guadalupe Luna Olmos, el popular profe Lupillo, andaba jugando con sus amigos cerca de unos pozos, donde los vecinos quemaban la basura en la colonia Chapultepec, porque en aquellos tiempos, por los años 60, el servicio de recolección brillaba por su ausencia… “no como hoy”.

Como ya sabemos, cuando se juntan varios chiquillos, la prudencia se va de vacaciones y lo que no se le ocurre a uno, pues se le ocurre al otro. Entonces alguien soltó la clásica frase que ha puesto en aprietos a generaciones enteras:

“A ver… el que sea más valiente que brinque al pozo con brasas.”

Y Jorge, sin pensarlo dos veces, ¡trakas!, saltó como si fuera un superhéroe. El resultado: un pie izquierdo quemado y un chiquillo que aprendió que, a veces, la valentía huele a carne asada.

El profe Lupillo llevó al muchacho con su amigo, el médico Arturo Camarena Flores, quien le curó las quemaduras. El detalle fue que el niño Jorge quedó un poquito “chueco”, nada grave, pero lo suficiente para que su madre dijera: “pobre de mi niño”, mientras que el médico recomendaba rehabilitación.

Y el profe Lupillo, con la sinceridad económica que caracteriza al mexicano luchón, respondió:
“¿Y de dónde saco dinero para llevarlo?”

Entonces el médico, que al parecer le gustaba el deporte de las patadas, le dijo:
“Muy fácil… ponlo a jugar futbol.”

El profe Lupillo lo miró con cara de duda:
“¿Pero no hay equipos de su edad?”

Y el doctor, como quien receta paracetamol para todo, respondió:
“Pues organízate dos equipos en tu barrio y que jueguen todas las vacaciones de verano.”

Total, que el profe Lupillo llegó a su casa con una idea más grande que el presupuesto familiar y anunció muy serio: “¡Voy a organizar un torneo para que juegue mi hijo!”

Su familia quizá lo miró como diciendo: “este señor ya perdió la cabeza”, pero el profe Lupillo siguió: “Y todos los equipos los voy a hacer yo… así que ayúdenme a buscar nombres de patos, porque el torneo se va a llamar… ‘Al Agua Patos’.”

El torneo se jugaba en temporada de lluvias en Tepic; en ocasiones la cancha parecía más un estanque de patos alborotados que un torneo de fútbol.

El primer torneo formal se jugó en el verano del año de 1967, y se realizó en la colonia Magisterial, en los límites de las colonias Cuitláhuac y Chapultepec, en un predio que colindaba con las calles Rosa Navarro, Francisco I. Madero y la calle Azcapotzalco, que en ese entonces sólo era una brecha; pero su origen fue en la colonia Chapultepec.

Al principio el torneo se organizaba por edades, pero después la regla cambió: para jugar había que medir máximo 1.35 metros. Los equipos jugaban con ocho niños: siete en cancha y el portero. Con el paso del tiempo, este torneo fue tan popular que de siete equipos pasó a reunir a más de 170 en sus mejores años, con partidos todo el día y con un ambiente de fiesta de barrio.

De ahí salieron futbolistas que llegaron al profesionalismo, como Marcelino Bernal y los hermanos Ramón y Nicolás Ramírez, entre muchos más.

Si jugaste o no en este torneo, recuerda que Al Agua Patos nació literalmente de un salto al fuego.

Fuente: El Popular Lupillo y el Al Agua Patos, Omar G. Luna (Fundación Álica).

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