
En muchas ocasiones, se dice a la ligera que un torero es “de arte”, cuando en realidad lo único que ha hecho es pulir sus maneras.
En realidad, los toreros artistas son contados en la historia del toreo. Para torear con arte, lo primero que se requiere es tener un fondo sólido de valor. Cuando se cuenta con valor, es decir, cuando se domina el miedo, se puede crear arte.
El coleta de arte de esta época es Morante de la Puebla. Un diestro literario, que conoce la historia del toreo y plasma detalles de tauromaquias antiguas con un sello personal, inconfundible.
Su despedida del pasado 12 de octubre en Madrid fue una decisión repentina, sin reflexión previa, un pronto del momento. Morante padece trastorno disociativo, una enfermedad que lo excluye de la realidad, el entorno y el momento.
Para entender su reaparición, es indispensable tomar en cuenta su estado psicológico. Juzgarlo acremente sin tomar eso en cuenta resultaría injusto. Aunque también es verdad que aquellos instantes lacrimógenos, si bien conservan su significado, se han desvirtuado.
Lo interesante será ver cómo se encuentra física y mentalmente para volver a los ruedos el domingo de la próxima semana en La Maestranza de Sevilla, en un evento que acapara la atención mundial.
Morante será el epicentro de un arte vilipendiado por mucha gente que ni siquiera se ha parado una sola vez en algún coso taurino.
Cuando Morante se alejó repentinamente me invadió la desilusión. Es único, irremplazable. Pensar en Juan Ortega aligeró el desencanto. Juan habla el mismo idioma que José Antonio. Ambos crean arte a partir del contacto con su interior. Son incomparables pero afines.
Con el anuncio de su reaparición, Morante vuelve a acaparar los reflectores pero llegará el día en que se direccionen hacia Juan que, sin buscar parecerse a aquel, recibirá la estafeta simbólica del toreo de máxima calidad.
Ortega actuará el 1 de mayo en Aguascalientes en un cartelazo al lado del hidrocálido Juan Pablo Sánchez y el guanajuatense Diego Silveti, con seis toros de la ganadería zacatecana de Pozohondo.







