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martes, marzo 31, 2026
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Quien gobierna desde la emoción suele confundirse

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Alberto Capella en su artículo “La venganza no es buena gobernante: Marina del Pilar vs. Jaime Bonilla” nos regala algunas perlas que deben leerlas todos los participantes de la vida pública, en particular quienes están metidos en la política, él mismo, Capella, con experiencia en cargos públicos relacionados con el área de seguridad, sabe de lo que habla.

Se refiere a la vinculación a proceso del exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, de quien señala que está vinculado a proceso, “pero no hay asfixia política inmediata ni un escenario de colapso personal para Bonilla”. Y es claro: “Porque esto no sólo trata de un expediente. Trata de poder, de agravios acumulados y de un error de cálculo que la historia política repite una y otra vez”.

Capella afirma que “Quien gobierna desde la emoción suele confundirse”, y le doy la razón, pues como dice, esa persona que gobierna “cree que está ejecutando una jugada estratégica cuando en realidad está ventilando un resentimiento. Y cuando eso ocurre, el poder deja de pensar en frío y empieza a desquitarse”. El poder deja de pensar en frío, y nos hace pensar en cuantas decisiones desde lo federal, pasando por lo estatal y acabando en lo local no son tomadas así muchas decisiones, al calor de las emociones, a la más alta temperatura temperamental.

Por eso es necesario recordar el sabio consejo de ponerse hielos en la cabeza, o teflón en el shampoo, para que comprendamos que no todos los ataques son personales, en ocasiones son por el cargo, la oficina, el edificio. Capella en su análisis también dibuja la realidad de los integrantes de Morena de antaño con los recientes en el mismo caso bajacaliforniano: “Jaime Bonilla podrá caer bien o mal, pero nadie puede negar que llegó antes, que fue más rudimentario, más frontal y más intenso en su cercanía con el obradorismo original en Baja California. Marina del Pilar, en cambio, creció como espuma a partir de 2015. No necesariamente por resultados extraordinarios en sus encargos legislativos, municipales o estatales, sino por una mezcla de coyunturas, relaciones, padrinazgos y decisiones de quienes en su momento catapultaron su carrera pública. En política eso ocurre todos los días. El problema viene después, cuando el ascenso acelerado no alcanza para consolidar autoridad real”.

Otro punto sinodal en la gobernabilidad: la autoridad real de quien gobierna, los ejemplos son evidentes, el articulista lo plantea así: “Por eso este pleito no es una diferencia doctrinaria dentro del mismo movimiento. Es una pelea de jerarquías heridas. Bonilla se asume con derecho de antigüedad. Marina se asume con derecho de ejercicio. Y cuando esas dos legitimidades chocan, lo que sale a flote no es la ideología sino el rencor”.

Quien fuera secretario de Seguridad Pública de Tijuana, Morelos y Quintana Roo enumera los posibles errores de la gobernadora quien creyó que la vinculación reduciría a su enemigo; el primer error a decir de Capella es de cálculo, “porque Bonilla enfrentará el proceso en libertad; segundo porque, por su condición de ciudadano estadounidense, conserva una válvula de escape política, territorial y personal que diluye buena parte de la presión”.

Suma un tercero, que “Bonilla mantiene vínculos y capacidad de interlocución en Estados Unidos que pocos políticos mexicanos poseen”, y cuarto “porque Marina llega a esta confrontación en un momento de debilidad política visible”. Agrega dos temas más al debate, el del tiempo, se aceleraron las dinámicas internas de Morena y pronto habrá nuevos nombres y rostros cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum, y uno que califica Capella de fondo al afirmar que el actual gobierno de Baja California “se fue llenando de retazos, lealtades prestadas, oportunistas sin identidad y operadores cuyo principal proyecto ha sido su propio interés. Ese Frankenstein político no produce cohesión, no genera autoridad y mucho menos sirve para librar una confrontación larga. Sirve para administrar inercias, para patear crisis y para simular control. Pero no para sostener liderazgo”.

Cierra su artículo con esta joya: “Porque cuando el hígado se sienta a decidir, la razón se levanta de la mesa”. Una buena lectura para quienes les interesa el tema de la comunicación política y las dinámicas de poder.

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