Las personas con discapacidad enfrentan dificultades diarias para desplazarse por la ciudad debido a la infraestructura deficiente y la exclusión social en Nayarit. La Diputada Jessica Abilene Torres Fregoso señaló que, a pesar de los avances legislativos en materia de igualdad, el entorno urbano y las actitudes discriminatorias todavía representan un impedimento para el pleno ejercicio de los derechos de este sector vulnerable.
La falta de adecuaciones en espacios públicos como banquetas y escaleras constituye uno de los obstáculos principales para la movilidad. En diversos municipios de la entidad, los comercios establecidos invaden las vías peatonales con puestos ambulantes, lo que impide el libre tránsito. Además, la obstrucción por estructuras en desuso y el irrespeto a los cajones de estacionamiento exclusivos dificultan el trayecto de quienes utilizan sillas de ruedas, muletas o cuentan con discapacidad visual.
Estas condiciones deficientes en la infraestructura obligan a los ciudadanos a descender al arroyo vehicular para poder avanzar, lo cual pone en riesgo su integridad física. La parlamentaria enfatizó que, aunque existe un marco legal que protege la accesibilidad, hace falta una aplicación estricta de la ley para garantizar que los espacios públicos sean seguros y funcionales para todos los habitantes sin excepción.
El problema de la exclusión también se traslada al ámbito social y educativo, donde persisten actitudes de incomprensión incluso dentro del entorno familiar. La diputada local advirtió que en las aulas escolares y los centros de trabajo se presentan casos de aislamiento y discriminación. Esta falta de cultura de inclusión provoca que las oportunidades de desarrollo profesional y personal para las personas con discapacidad sean escasas en comparación con el resto de la población.
Ante este panorama, resulta indispensable que la sociedad y las autoridades asuman la responsabilidad compartida de construir entornos más accesibles. El objetivo es consolidar una ciudad incluyente donde sea posible el desarrollo laboral y familiar sin enfrentar marginación. Sólo mediante el respeto a las normativas de urbanismo y un cambio en la percepción social se podrá asegurar que la discapacidad no sea un motivo de limitación en la vida pública.







