Nayarit alcanzó una recaudación propia anual de 3 mil millones de pesos, una cifra que busca dar autonomía financiera al estado ante el posible debilitamiento de las participaciones federales. Ésta permitirá proteger los programas de atención médica e infraestructura para que no dependan exclusivamente de las aportaciones externas en el corto plazo. La estrategia responde a un análisis de largo plazo sobre el desgaste de las economías centrales y la necesidad de asegurar el gasto social a nivel regional.
El gobernador del estado, Miguel Ángel Navarro Quintero, señaló ante medios de comunicación que la actual coyuntura económica mundial exige que las entidades subnacionales fortalezcan su capacidad de captación. “Existe una crisis y eso está pasando en todas las sociedades del mundo; desde hace 20 años vi cómo el aspecto financiero de los gobiernos se debilitaba el ámbito de inversión social y que las economías manejadas a través de la Hacienda Pública no daban ya para el corto y mediano plazo”, explicó el mandatario.
Bajo esta perspectiva, el titular del Ejecutivo advirtió sobre los riesgos de dependencia absoluta hacia los recursos de la Federación, especialmente en un contexto de vulnerabilidad global. Navarro Quintero subrayó que la falta de solvencia local podría exponer a la entidad a condiciones de desventaja económica que afectarían la soberanía sobre sus recursos naturales. De no generar ingresos propios, sectores clave como el campo y la vivienda quedarían a merced de adquisiciones oportunistas por parte de capitales foráneos.
La redirección de las políticas fiscales ha permitido que los recursos recaudados se inyecten de forma directa en proyectos de obra pública y modernización hospitalaria. Este modelo de gestión prioriza la adquisición de equipos médicos de alta especialidad, con un enfoque particular en el tratamiento de padecimientos oncológicos para la población. La eficiencia en la captación representa la base técnica para ofrecer atención de calidad a hombres y mujeres, sumando certidumbre a la estabilidad futura del erario.
Mediante la generación de certeza financiera, la administración estatal busca asegurar un desarrollo ordenado y sostenible en todos los sectores sociales. La inversión en infraestructura educativa y el robustecimiento de la red de salud se perfilan como los pilares de este esquema de independencia presupuestal. Este enfoque preventivo pretende garantizar que los servicios esenciales mantengan su operatividad y cobertura para beneficio de los habitantes frente a cualquier fluctuación en el presupuesto nacional.
La estrategia fiscal estatal busca blindar la inversión social ante la inestabilidad presupuestaria del pacto federal







