Aunque a lo largo de no sé cuánto tiempo [tres años, probablemente] he escrito una serie de artículos con temas deportivos y, curiosamente, ahora, en pleno Mundial Norteamérica 2026 “me la he pensado bastante” para animarme a escribir unas “palabras” [a las que, casi seguramente, seguirán otras más] a partir de este evento lleno de sombras y oscuridades, pero también de la luminosidad que ofrece el deporte, el cual, desde el punto de vista de la cultura ―sin negarle su carga enajenadora o alienante― tiene, sobre todo en los niveles de alto rendimiento, una dimensión estética que alcanza, con relativa frecuencia, niveles sublimes que, no sin cierta dosis de razón lo elevan a niveles místico-religiosos…
La razón principal por la que “me la he pensado bastante” de escribir al respecto es que he visto que, de pronto, una multitud habla, escribe, crea contenidos “mundialistas” y si, de por sí, el número de personas que han leído mis “palabras” a lo largo de estos años en El Meridiano de Nayarit en su versión impresa o digital, está a años luz del impacto que tiene un podcast o un Tik-Tok, en estas avalancha de contenido, las probabilidades de ser leído parecen ser menores de las ordinarias…
Y, sin embargo, me he animado a escribir unas primeras palabras sobre este que ―como he dicho en mi anterior colaboración de carácter deportivo― está siendo el décimo séptimo Mundial en el que participo como aficionado…
Estas “palabras” las he titulado “Entre dos lucecitas” porque su contenido se circunscribe al periodo que abarca desde la fecha inaugural con el primer partido y triunfo de México [primera lucecita]hasta el segundo partido y triunfo de México [segunda lucecita], es decir, la primera fecha de los 48 equipos que participan en el torneo y un poquito más…
Pues bien, lo primero que debo confesar es que ―por primera vez en no sé cuántos mundiales― no vi la inauguración, ni el partido inaugural porque elegí esa semana para hacer unos Ejercicios Espirituales para dar gracias por siete décadas de vida [y, aunque no lo pensé así, por haber podido ser testigo de 17 Mundiales]…
Así que fue hasta el día siguiente que me enteré que “habíamos ganado” en el partido inaugural y, el primero comentario que tuve fue que los integrantes de la selección mexicana eran muy jóvenes y jugaban muy bien [sic.] y que la euforia se había desbordado en las calles de varias ciudades del país…
Después, me fui enterando que, para los comentaristas, analistas y una buena parte de la afición, se había conseguido la victoria, pero había sido posible porque a los sudafricanos le habían expulsado dos jugadores y que el desempeño había dejado serias dudas acerca de lo que podrían hacer en su siguiente partido y en el resto del torneo. [El fantasma de Catar no se apareció porque ganaron, pero por ahí andaba rondando…]
Y, después del partido inaugural en México, otras dos inauguraciones: en Canadá [con empate a un gol del equipo anfitrión ante la oncena de Bosnia y Herzegovina] y en los Estados Unidos [con una goleada del equipo de las barras y las estrellas 4-1]…
Los días siguientes, algunos partidos “de relleno”, sin mucho interés y la presentación esperada de los equipos favoritos para ganar el torneo y obtener la Copa FIFA: 1. Francia [+400 antes de iniciar el torneo y +420 al final de la primera fecha]; 2. España [+450 antes del inicio y entre +500 y +550 al final de la primera fecha]; 3. Inglaterra [+650 antes, +600, al final de la primera fecha]; 4. Argentina [+950 antes del inicio y +800 después de la primera fecha]; 5. Portugal [+900 antes del torneo, +1000 después de la primera fecha]; 6. Brasil [+850 antes del inicio y +1000 al final de la primera fecha]… [México inició el torneo con +6,500 y después de su triunfo ante Corea, +5,000].
El sábado 13, Brasil [6] empató 1-1 con Marruecos, en el primer partido que despertó un alto interés por el morbo de ver cómo iniciaban los ahora pupilos de Carlo Ancelotti ante la oncena que sorprendió en el Mundial de Catar al obtener el cuarto lugar.
El lunes 15, España [2] solo pudo conseguir un empate a cero en su primer encuentro contra la selección de Cabo Verde…
El martes 16, Francia [1] consiguió su primera victoria al vencer 3-1 a la selección de Senegal [10 de cuyos integrantes nacieron en Francia] con dos goles de Kylian Mbappé…
Ese mismo día, Argentina [4] ―actual campeona del mundo― goleó 3-0 a la oncena argelina con tres goles de Lionel Messi que mostró que “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, que puedes caminar y trotar un alto porcentaje del tiempo de juego y, con tres pinceladas magistrales, alcanzar a Miroslav Klose, como máximo goleador en los mundiales con 16 goles…
El miércoles 17, debutó la selección de Portugal [5] con un empate 1-1 ante el representativo de la República Popular del Congo, un partido en el que Cristiano Ronaldo se fue “en blanco” y el resto del equipo quedó a deber mucho…
Inglaterra [3] ―el propio miércoles― debutó con una victoria 4-2 sobre la selección de Croacia [tercer lugar del Mundial de Catar] en el que parece haber sido el mejor partido disputado hasta ahora y en el Harry Kane se mostró como uno de los mejores goleadores del mundo y, probablemente, el más completo de todos.
Y, finalmente, la segunda lucecita, o dicho sin metáfora, la segunda victoria de la oncena mexicana en este torneo [y tercera frente a su similar de Corea] con un apretado resultado 1-0 que, de acuerdo con las reglas de desempate en caso de tener los mismos puntos al final de la fase de grupos [el resultado de los duelos directos], le ha dado ya el primer lugar del Grupo A y la certeza de ser local en la primera fase de eliminación directa [dieciseisavos de final] y en la segunda si logra clasificar a la segunda [octavos de final]…
“Lucecitas” porque se ganó [¡ganamos!] pero el desempeño…
Veremos [y diremos] cómo les va [les fue] ―seguramente con varios cambios― ya sin presión, en el tercer partido de la fase de grupos y, sobre todo, en la[s] fase[s] de eliminación directa…







