El pasado 17 de junio, Morena publicó la convocatoria para encabezar en Nayarit la Coordinación de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional. Como consecuencia de ello, se registraron los nombres de seis personas que aspiran a dicho nombramiento. Los nombres son Héctor Javier Santana García, María Geraldine Ponce Méndez, Miguel Pavel Jarero Velázquez, María Elizabeth López Blanco (los cuatro por Morena), Jasmine María Bugarín Rodríguez (por el PVEM) y Jorge Armando Ortiz Rodríguez (PT). Tres hombres y tres mujeres.
La convocatoria citada enumera los términos en los que se realizará el trabajo de los aspirantes. Las bases de la misma se refieren también al origen y destino de los recursos que se apliquen a esa finalidad.
El método de elección consistirá en “una encuesta y/o estudio de opinión realizado por la Comisión de Encuestas, que podrá contar con dos encuestas espejo realizadas por empresas de reconocido prestigio cuando la Comisión Nacional de Elecciones así lo determine”. La aplicación de encuestas, ordena la convocatoria, estará a cargo de una comisión integrada por tres técnicos especialistas de inobjetable honestidad y trayectoria elegidos por el Consejo Nacional.
La ecuación que finalmente orientará la toma de decisiones integra variables objetivas, subjetivas y arbitrales. Entre las variables objetivas destacadas podemos mencionar las referentes al gasto que necesariamente deberá registrarse, pues una movilización así requiere de recursos financieros. Elementos subjetivos pueden considerarse el influyentismo, el amiguismo o el nepotismo y “cualquier práctica en la que se empleen vínculos personales o familiares para acceder a espacios dentro de la estructura del partido”. Entre las variables arbitrales a las que me refiero, están aquellas que disponen la definición de empresas que podrían realizar encuestas espejo o los nombres de las personas especialistas en materia de encuestas. No podía faltar la llave universal de todas las convocatorias, que se refiere a las “cuestiones no previstas” que, como siempre, suelen ser resueltas por una Comisión Nacional de Elecciones o cosa parecida.
La variable “paridad de género” puede echar abajo todo el proceso de selección. En efecto, la convocatoria dispone que “si los resultados de los procesos internos de organización arrojan un número mayor de hombres que ponga en riesgo dicho equilibrio de género, el órgano partidista competente realizará los ajustes necesarios”, de tal suerte que la mitad de las candidaturas sean asignadas a mujeres. ¿A qué se refiere esta base de la convocatoria? ¿Se refiere a la paridad de género en el total de cargos a designar en todo el país o es aplicable en cada entidad federativa, o lo es para el total de cargos nivel por nivel?
La filiación de los aspirantes también es un tema que se debe analizar. La convocatoria se refiere a la cláusula anti nepotismo, que es aplicable a Morena pero no así al PT ni al PVEM.
Todo parece indicar que los resultados de las encuestas o estudios de opinión, eventualmente serán dados a conocer solamente a los aspirantes a cada nivel de representación. Es de suponer que así será dado que el artículo 31 de la Ley General de Partidos define como información reservada a aquellos procesos internos de deliberación de órganos internos y a los de las encuestas que sean ordenadas por instancias competentes.
La actividad interna al seno de Morena y del PT, así como del PVEM, ha dado inicio y las actividades que se realizan desde el momento en que se hagan las definiciones de nombres, irá en aumento día a día. Por ahora lo que está en juego son las coordinaciones estatales. Luego vienen otros niveles y otras etapas de un proceso que desembocará en procesos electivos hasta 2027.
Este proceso es fundamental para tener una idea de lo que puede ocurrir en varias entidades federativas el próximo año. La prioridad en cada una de las entidades federativas donde se elegirá a coordinadores estatales será el de la construcción de acuerdos para garantizar la unidad interna. La unidad interna es tema fundamental para que el proceso que escenifica la alianza Morena-PT-PVEM se manifieste en resultados favorables el próximo año. Resultados en las urnas, pues 2027 es año de elecciones de gobernadores, de diputados federales, de alcaldes, síndicos y de regidores.
La unidad interna parece ser la divisa. La elección de coordinadores estatales es la clave para que Morena asegure su alianza con el PT y con el PVEM. Si los coordinadores estatales designados empiezan a excluir en la lógica del “todo para el ganador” y a golpear a sus “enemigos”, lo que ocurra en 2027 puede ser contrario a lo que se desea. La unidad es garantía de triunfo: los “enemigos pequeños” son los que casi acabaron con los dinosaurios. Los dinosaurios siguen ahí y también pueden despertar.







