Mientras los peatones aparecen cada vez menos en las estadísticas de personas lesionadas por accidentes de tránsito, los ocupantes de vehículos con motor empujan la tendencia exactamente en sentido contrario. El contraste dibuja con claridad dónde se está agravando la crisis vial en Nayarit.
Hasta la semana epidemiológica 29 de 2026, el estado acumuló 2 mil 214 personas hospitalizadas por lesiones en accidentes entre vehículos con motor, 391 más que en el mismo periodo de 2025. El incremento de 21.4 por ciento no sólo es elevado, sino que rebasa por amplio margen el crecimiento nacional, que fue de 6.2 por ciento.
Aunque Nayarit ocupa aproximadamente el lugar 23 de 32 por volumen de casos, aparece entre los estados con los mayores incrementos porcentuales del país, empatado con Guerrero. Sólo Baja California Sur, Jalisco, San Luis Potosí, Baja California y Morelos registran aumentos más pronunciados.
En la otra cara de la moneda están los peatones. Durante las primeras 29 semanas del año se contabilizaron 70 personas lesionadas por atropellamiento, frente a las 86 registradas en el mismo periodo de 2025. La reducción es de 18.6 por ciento, equivalente a 16 casos menos.
El dato resulta llamativo porque ocurre en un contexto nacional donde los peatones lesionados aumentaron 3.3 por ciento. Mientras estados como Jalisco duplicaron sus cifras y Chihuahua las incrementó más de 113 por ciento, Nayarit figura entre las entidades con disminuciones moderadas y se mantiene alrededor del lugar 27 por volumen de casos.
La lectura conjunta de ambos indicadores deja poco espacio para interpretaciones optimistas. La disminución de atropellamientos es una noticia favorable y puede estar relacionada con mejores condiciones de seguridad peatonal, cambios en la movilidad o una menor exposición al riesgo. Sin embargo, ese avance queda opacado por el acelerado crecimiento de lesionados en accidentes entre vehículos.
En otras palabras, el foco rojo no está hoy en los cruces peatonales, sino en la conducción.
Los datos muestran que el tránsito motorizado concentra la presión sobre el sistema de salud y sobre la seguridad vial del estado. Si la tendencia continúa durante el resto del año, 2026 cerrará con un deterioro considerable en los accidentes entre vehículos, un fenómeno que ya crece a un ritmo muy superior al promedio nacional.







