Se dice, se cuenta, se rumora que esta fotografía fue tomada desde la Catedral de Tepic, frente a la Plaza de Armas, el 16 de septiembre de 1910, durante los festejos del Centenario de la Independencia, entre la actual Avenida México y Calle Lerdo.
A ojo de buen cubero, aparecen unas 250 almas: hombres, mujeres, niños, adolescentes y, por supuesto, caballos… porque en aquellos tiempos eran prácticamente la masculinidad con herraduras.

Y hay algo curioso: casi nadie voltea hacia el fotógrafo. Apenas unos cuantos curiosos parecen preguntarse: “¿Y este vale qué trae entre manos?” Porque en 1910 una cámara era casi brujería… y nadie sabía si sonreírle o persignarse.
La imagen también nos cuenta cómo era aquella sociedad. Los hombres ocupan el centro de la calle, mientras las mujeres aparecen principalmente en las banquetas, juntitas entre ellas, cerquita de los niños, pegadas a los edificios, en los lados… y eso, mis estimados, no es casualidad ni falta de espacio: es todo un mapa de cómo se repartían los roles en ese entonces.
Y ahora sí, vamos a “tijerear” los atuendos: ellos, con sombreros de ala ancha, sacos, chalecos y camisas. Ellas, con vestidos largos, rebozos y sombrillas. Y hasta la ropa dejaba ver quién tenía para los olanes… y quién nomás para el rebozo.
¿Y tantas sombrillas? No necesariamente estaba lloviendo; quizás sólo se protegían del sol. ¡Peeero! El Eco de Tepic, en su edición especial del 1 de diciembre de 1910, cuenta que aquella tarde cayó un fuerte aguacero.

En esta fotografía se está viendo el Tepic del 16 de septiembre de 1910, apenas dos meses antes de que Francisco I. Madero llamara a la Revolución, de tal manera que ésta no es una simple foto de un desfile…!oooh, no señor!
Aquí vemos al campo llegando a caballo a la ciudad, las familias mirando, el comercio, la fiesta, la fe y los usos y costumbres. Un retrato de Tepic justo antes de que México volviera a cambiar de rumbo. ¡Amén!







