La fotografía de un hombre con un maguey a la espalda y el rostro cubierto por el cráneo de un bóvido recibe a quienes acceden al segundo piso de la Ciudad de las Artes Indígenas (CAIN), en Tepic. Es una de las imágenes que integran Latitud Obsidiana, la exposición de Guillermo Meda inaugurada este jueves como parte de FOTOSEPTIEMBRE 2026.
La fotografía funciona como portada de una serie que comenzó durante la pandemia. Su primera pieza, Origen, muestra a un hombre en posición fetal sobre roca volcánica. En esa escena están ya algunos de los temas que atraviesan el proyecto, el aislamiento, la introspección y la fragilidad del cuerpo. La roca no aparece sólo como paisaje, sino como parte de ese regreso simbólico al territorio que dio origen a la serie.

“La serie empieza a gestarse en la pandemia, tomando en cuenta el cautiverio, el aislamiento y este ejercicio tan grande de introspección, de soledad, al que nos vimos sometidos todos”, explicó el fotógrafo durante la inauguración.
La propuesta fue construida principalmente con la participación de tres modelos. Algunas fotografías ya habían sido presentadas en exposiciones colectivas, mientras que otras llegan ahora por primera vez a una sala. Entre ellas se encuentra la imagen que da portada a la muestra, mientras otra (no diré cual, vayan a verlas y adivinen) previamente fue seleccionada para el Premio Estatal de Artes Visuales de Nayarit en 2024.
El proyecto tuvo un antecedente importante ese mismo año (2024), cuando parte de la serie fue presentada en el Museo Archivo de la Fotografía de la Ciudad de México dentro de la exposición Geografía del Cuerpo. Para esta nueva presentación, Meda incorporó fotografías más recientes y mantuvo como hilo conductor los territorios volcánicos del occidente del país.
El título alude precisamente a la obsidiana, el vidrio volcánico que aparece como referencia material y simbólica a lo largo de la propuesta. La exposición plantea una relación entre cuerpo y territorio, los personajes no aparecen simplemente colocados frente a un paisaje, sino integrados a él mediante posturas, texturas, luz y composición.
En las imágenes hay cuerpos desnudos o parcialmente desnudos, figuras solitarias y escenarios que deliberadamente se alejan de una representación cotidiana. Meda explica que busca construir una atmósfera cercana al sueño, con situaciones que podrían existir en un espacio irreal.
“Son, sí, en todos los casos, personajes solitarios, personajes que pueden estar llevando a cabo algún proceso”, señaló.

Ese proceso no ocurre únicamente frente a la cámara. El fotógrafo describe la realización de las imágenes como un trabajo compartido con los modelos, a partir de una idea inicial que después se modifica con sus aportaciones. Para Meda, una parte importante del proyecto está precisamente en esa posibilidad de que quienes participan intervengan en la construcción de la escena.
Los modelos, cuenta, le han relatado después de las sesiones que algunas fotografías les sirvieron para atravesar procesos personales. La cámara, en ese sentido, terminó siendo también un espacio de exploración para quienes aparecen en ellas.
La exposición marca además el regreso de Meda a una muestra individual después de aproximadamente una década sin presentar un proyecto de este tipo. El largo intervalo no significó, sin embargo, el abandono de la fotografía, durante esos años su trabajo apareció en exposiciones colectivas y distintos proyectos.
Después de varios años de trabajo, colaboraciones y nuevas incorporaciones, Latitud Obsidiana llegó ahora a Tepic con una selección que permite seguir la evolución de aquella búsqueda iniciada en 2020 y ampliada posteriormente hacia distintos territorios volcánicos.


En el recorrido, el paisaje aparece una y otra vez como contraparte del cuerpo. La piedra, la tierra y las superficies oscuras no son un fondo neutro. En conjunto con las figuras humanas, forman una misma escena y dejan abierta la pregunta que atraviesa la exposición, dónde termina el cuerpo y dónde comienza el territorio que habita. La muestra permanecerá un mes (del 10 de septiembre al 10 de octubre) en la Ciudad de las Artes Indígenas, con horario de martes a domingo, de 09:00 a 19:00 horas.







