Domingo por la mañana, un día antes fue el simulacro anual que a varios nos provocó nervios por la Alerta Presidencial que sonó en nuestros teléfonos celulares. Domingo de misa, y del V Informe del gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero. Ya la campaña en medios de comunicación nos anunciaba los logros en varios rubros: infraestructura, educación, salud, economía, seguridad, deporte, turismo, entre otros.
La llegada, como suele pasar en estos eventos, no fue tan sencilla: primero, encontrar espacio para estacionar el auto; luego, llegar y pasar casi de inmediato los filtros. No había tumultos, pues se llegó con tiempo suficiente para saludar y mirar el entorno. En las inmediaciones se previó la llegada de trabajadores sindicalizados, pero no fue así; lo que sí había era una banda musical para amenizar esos minutos previos.
La puntualidad se agradece. A las once de la mañana se entonaron las notas de los honores a la bandera, que una escolta con vestimenta militar protagonizó en el escenario; luego, el himno nacional. Despedimos a la bandera y se anunció la presentación de un video con un corte de caja de este lustro, el comparativo de cuando entró hace cinco años y la época actual. El previo, pues, antes del mensaje de Navarro Quintero.
Marath Bolaños, titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social federal, una vez más fue el representante de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Inició Navarro Quintero con la definición de su administración: usó el concepto “disruptivo” y recurrió una vez más a ese término que en lo personal no comparto, “suicida”. Contrario a otros informes, ahora se ciñó más a un documento escrito, y procedió con la presentación que lo acompañaba en las pantallas, enlistando los temas por bloques con evidencias claras para rendir cuentas de lo realizado —las más de 1,700 obras en estos cinco años— y para mostrar la ruta de lo que resta del proyecto.
Hubo algunas pausas necesarias y otras interrupciones para los aplausos. Llamó la atención de varios cuando le solicitó al representante del gobierno federal que le recordara a la mandataria la obra de ampliación del Centro de Readaptación Social “Venustiano Carranza” en Tepic, tan sobrepoblado desde hace años. Fue al tiempo que hablaba de la seguridad en la entidad; las cifras lo respaldaban.
La danza de números pasó por la de finanzas, con una reducción de la deuda muy significativa. Le siguió la mención a la Universidad Autónoma de Nayarit y la felicitación a su rectora por su labor al frente de la institución, así como el llamado a las maestras y maestros de la entidad para seguir trabajando de la mano. Mención aparte merece la labor del DIF, encabezado por la Dra. Beatriz Estrada, quien logró que el mandatario hiciera la señal del corazón —”porque si no me regañan”, dijo él— y todos sonreímos en ese instante.
Si bien al inicio del evento quiso nacer un grito de “Es un honor estar con el Doctor”, éste no logró eco; lo cierto es que sí abundaron los aplausos. Incluso antes de los honores patrios noté que una señora, dentro del Teatro del Pueblo, desplegó una cartulina que generó los nervios del equipo de logística y de seguridad, al grado de que se acercaron para pedirle que la guardara. Esto ocurrió justo cuando, por separado, había corrido la versión de que una narcomanta había sido colocada en un puente peatonal céntrico de la capital —pero se supo que en realidad se trataba de una petición de atención relacionada con la salud—. La cartulina de la señora, en cambio, rezaba: “Muchas gracias señor gobernador por el apoyo incondicional, estamos con usted”, pero lamentablemente ya no le permitieron exponerla.
Ya para el cierre, Navarro Quintero habló de cómo ha evolucionado su eslogan de gobierno, pasando de la dignidad a la lealtad, a la pasión, para llegar a lo que llamó “mi gratitud y reconocimiento”. Sentí que allí había terminado, pero improvisó: solicitó un micrófono de maraca para salir de atrás del atril, habló “lleno de esperanzas”, dijo que “hemos cumplido una gran tarea” y aprovechó para ofrecer disculpas por si alguna acción afectó a alguien.
Cerró con un grito de ánimo: “Arriba Nayarit, arriba México”. Tuvo eco, quizá el mayor, pues se sabe que el año entrante el sexto informe ya lo rendirá al mismo tiempo que haya una gobernadora o gobernador electo.
@rvargaspasaye
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