Brigadas técnicas del sector agrícola iniciaron un esquema de actualización fitosanitaria orientado a blindar la producción de café en la entidad frente a las amenazas biológicas de la roya y la broca. Este esfuerzo busca proteger el patrimonio de las familias agricultoras locales, asegurando la calidad del aromático en las zonas de cultivo que caracterizan a la serranía estatal.
La entidad se posiciona como una de las regiones prioritarias para el cuidado de este grano, encabezando las acciones de protección que también se implementarán en Chiapas, Colima, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí y Veracruz. En conjunto, estas demarcaciones geográficas concentran más del noventa y nueve por ciento de la cosecha nacional, abarcando una superficie superior a las setecientas mil hectáreas de cultivo.
Para dar cumplimiento a las directrices de sanidad vegetal, personal del Servicio de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria coordinó las jornadas académicas en Veracruz, señaló la secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, Columba Jazmín López Gutiérrez. El adiestramiento congregó a decenas de especialistas encargados de operar la Campaña Plagas del Cafeto directamente en los campos de producción.
Diversas instituciones de investigación científica, entre ellas el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma Chapingo, aportaron su rigor metodológico para robustecer los sistemas de monitoreo y diagnóstico fitosanitario. Los técnicos capacitados replicarán estos conocimientos prácticos mediante el esquema de escuelas de campo, beneficiando directamente a los pequeños productores.
Compartir experiencias entre las diversas regiones cafetaleras permite homologar los criterios de control biológico y químico en los huertos locales. El intercambio de estrategias operativas sólo requiere de la coordinación de los comités de sanidad vegetal para implementar cercos sanitarios eficientes que prevengan pérdidas económicas severas para las familias del campo.
El resguardo de la sanidad vegetal se consolida como un pilar fundamental para salvaguardar el rendimiento de las parcelas y asegurar el abasto del mercado. El fortalecimiento de la soberanía alimentaria nacional parte de la protección de los cultivos regionales, garantizando la viabilidad de una industria que supera el millón de toneladas anuales.







