También por el Club Bruguera, de pastas verde y amarillo, llegué a La Perla, de John Steinbeck, después de sacudirme la cabeza con Al este del Edén. La leí a saltos en los peseros rumbo a Ciudad Universitaria, y en el Metro, entre empujones, camino a mi escritorio de burócrata. Kino encuentra la perla más grande del mundo y, en vez de sacarlo de pobre, lo hunde con todo y los suyos. Esa desgracia de un pescador al que la fortuna le sale cara me conmovió, que fácil me conmuevo. No sé si a estas alturas la volvería a leer, pero algo de ella se me quedó. Supe que el Indio Fernández hizo una película 1947, con Pedro Armendáriz. No la he visto ni sé si la vería. Tendría con Steinbeck otra cita.







