El valor monetario de la canasta alimentaria registró un incremento anual de 5.5 por ciento en zonas urbanas y de 4.9 por ciento en comunidades rurales durante septiembre de 2026. De acuerdo con la actualización de las Líneas de Pobreza emitida por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, ambas variaciones superaron el nivel de la inflación general anual del país, la cual se ubicó en 3.5 por ciento.
Para cubrir sólo la canasta alimentaria, la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos exigió una erogación mensual de 2,590.61 pesos por persona en el sector urbano y de 1,940.96 pesos en el medio rural. En el comparativo mensual, los insumos de consumo indispensable sufrieron un alza de 1.6 por ciento en el campo y de 1.1 por ciento en las ciudades, impulsados por el encarecimiento puntual de varias hortalizas.
Productos agrícolas de alto consumo motivaron la variación anual, donde la cebolla registró un repunte de 89.8 por ciento en su precio al consumidor, representando una incidencia relativa de 35.7 por ciento en el ámbito rural y de 25.2 por ciento en el urbano. Asimismo, los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar mostraron un avance del 5.8 por ciento, ejerciendo la mayor presión financiera sobre el presupuesto de las familias urbanas al concentrar 32.1 por ciento del ajuste total.
Respecto a la Línea de Pobreza por Ingresos, la cual engloba la canasta alimentaria junto con la no alimentaria, el costo mensual por habitante se fijó en 4,951.66 pesos urbanos y 3,553.70 pesos rurales. Este rubro integral reportó una elevación anual de 4.4 por ciento en ambos entornos, situándose nueve décimas de punto porcentual por encima del Índice Nacional de Precios al Consumidor.
Factores ajenos a la alimentación, como el gasto en transporte público y los servicios de educación, cultura y recreación, representaron las principales presiones al alza en la canasta no alimentaria a nivel nacional. En el sector urbano, el transporte registró un incremento de 8.4 por ciento anual, mientras que la enseñanza y el esparcimiento subieron 5.9 por ciento en los precios finales.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía mantiene la responsabilidad técnica de estas mediciones desde mediados de 2025, dando continuidad a los estándares metodológicos para la evaluación de la pobreza multidimensional. La actualización mensual de estos referentes permite identificar el impacto real de la dinámica inflacionaria en el poder adquisitivo y en la capacidad de gasto de los hogares.







