Roberto Fuentes Vivar
El mundo ha cambiado: los premios Nobel de Economía ya no son acérrimos defensores del libre mercado, sino que cuestionan su preponderancia.
De acuerdo con la Academia Sueca, el Premio Nobel de Economía 2026 fue otorgado a los economistas estadounidenses Robert Hall (de la Universidad de Stanford) y Michael Woodford (de la Universidad de Columbia) por sus contribuciones a los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica, impulsando el desarrollo de los modelos neokeynesianos.
Una síntesis personal de la teoría de los nuevos galardonados, de acuerdo con lo que he leído de su trabajo, es que para hacer frente a las grandes crisis (como la inflacionaria o la energética que se viven en estos momentos) es necesario voltear hacia abajo y mirar la microeconomía de los hogares. Bajo este modelo, según la academia sueca, lograron atenuarse algunos efectos económicos negativos de la pandemia.
Consultando la IA, salieron estos conceptos de su trabajo: “Enfoque microeconómico: En lugar de basarse únicamente en estadísticas agregadas (como inflación, consumo o producción general), sus modelos parten de las decisiones individuales de millones de hogares y empresas” y “sus marcos teóricos permiten a gobiernos y bancos centrales calibrar mejor las intervenciones para suavizar los ciclos económicos, reducir la volatilidad y enfrentar crisis como las energéticas o la inflación sin abandonar la base de la economía de mercado”.
Incluso la IA señaló lo siguiente: “Al rescatar y refinar las bases keynesianas adaptándolas a la microeconomía moderna, el trabajo de Hall y Woodford valida la idea de que los mercados por sí solos no siempre se corrigen de inmediato ante choques externos y que se requiere una intervención pública activa, inteligente y oportuna (a través de la política fiscal y monetaria)”.
Con base en estas apreciaciones y en interacción con la inteligencia artificial de Google, me di cuenta de que por lo menos los 11 premios de economía más recientes, han sugerido que definitivamente los mercados no bastan para mejorar la economía y hacer frente a los problemas.
Aquí los resultados:
1. -El Premio Nobel de Economía 2025 fue concedido a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por demostrar que la innovación impulsa el crecimiento sostenido a través de la destrucción creativa. Sus investigaciones advierten que el mercado no se autorregula por sí solo y requiere la intervención del Estado mediante políticas públicas para mitigar fallos como los monopolios y el impacto ambiental.
2. -El Premio Nobel de Economía 2024 fue otorgado a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson por demostrar empíricamente que el mercado no soluciona por sí solo los problemas del desarrollo. La investigación subraya que el bienestar de las naciones depende primordialmente de la calidad de sus instituciones sociales, políticas y jurídicas
3. -El Premio Nobel de Economía 2023 fue otorgado a Claudia Goldin por analizar más de 200 años de datos para revelar las causas de la brecha de género y la desigualdad en el mercado laboral. Sus hallazgos demuestran que el mercado no soluciona por sí solo los problemas de desigualdad estructural ni corrige automáticamente las diferencias salariales, las cuales se agravan especialmente tras el nacimiento de los hijos. Para más detalles,
4. -El Premio Nobel de Economía 2022 fue otorgado a Ben S. Bernanke, Douglas W. Diamond y Philip H. Dybvig por sus investigaciones sobre bancos y crisis financieras. Sus trabajos demuestran que el libre mercado por sí solo no puede prevenir ni solucionar de manera eficiente los pánicos y colapsos bancarios, haciendo necesaria la intervención estatal.
5. -El Premio Nobel de Economía 2021 fue otorgado a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens por demostrar empíricamente mediante experimentos naturales que el libre mercado laboral no siempre se regula por sí solo de manera eficiente. Las investigaciones revelaron que un incremento en el salario mínimo no conduce necesariamente a una destrucción de empleos.
6. -El Premio Nobel de Economía de 2020 fue otorgado a los economistas estadounidenses Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson, por sus «mejoras en la teoría de las subastas y por la invención de nuevos formatos de subasta». Su aporte demuestra que los mercados no funcionan de forma óptima por casualidad, sino que requieren un diseño institucional cuidadoso (reglas claras creadas a menudo con intervención pública o regulatoria) para evitar fallas y generar eficiencia tanto para compradores como para vendedores.
7. -El Premio Nobel de Economía 2019 fue concedido a Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer por su enfoque experimental para combatir la pobreza global. Su trabajo demuestra que el mercado no resuelve de manera automática los problemas de desigualdad, por lo que se requieren intervenciones públicas basadas en evidencia empírica.
8. -El Premio Nobel de Economía 2018, otorgado a William Nordhaus y Paul Romer, fundamenta la idea de que el libre mercado por sí solo no puede solucionar problemas globales como el cambio climático y el desarrollo tecnológico sostenible. Ambos economistas demostraron mediante modelos macroeconómicos la existencia de fallos de mercado críticos que requieren la intervención del Estado y regulaciones globales. Para más detalles,
9. -El Premio Nobel de Economía 2017 fue concedido a Richard H. Thaler por sus aportaciones a la economía conductual, demostrando que los mercados no siempre resuelven los problemas sociales por sí solos debido a la racionalidad limitada y la falta de autocontrol de las personas. Su investigación resalta cómo las debilidades humanas y las preferencias sociales interfieren con los modelos económicos tradicionales.
10. -El Premio Nobel de Economía de 2016 fue otorgado de forma conjunta al británico Oliver Hart y al finlandés Bengt Holmström por sus contribuciones fundamentales a la teoría de los contratos. Sus investigaciones demuestran, precisamente, que el mercado no soluciona por sí solo todos los problemas de la vida real debido a la existencia de información asimétrica, conflictos de interés e incertidumbres que los precios estándar no pueden regular de manera óptima.
Los diez puntos anteriores son reproducidos textualmente de lo que dice la IA. A ellos hay que agregar los de este año que tampoco consideran que los mercados sean capaces por sí mismos de solucionar los problemas.
Si se toman en cuenta todos los conceptos anteriores, vale la pena analizarlos y observar la coincidencia con los actuales principios económicos del movimiento de regeneración nacional que ha gobernado este país desde 2018.
Dice el filósofo del metro: el libremercadismo ya cayó en el abismo.







