
Debido a que la reubicación o reinstalación de los locatarios del mercado Juan Escutia, será en forma paulatina como lo ha dicho el gobernador del estado, ya que el plan es que conforme vayan siendo restauradas o reparadas las áreas afectadas debido al incendio ocurrido el año pasado, los locatarios se vayan integrando al interior de su mercado, hasta completar la totalidad de todo el edificio y entregarlo para que continúe su funcionamiento tal y como estaba antes de la tragedia de la noche del 15 de octubre del año pasado, a los comerciantes se les ubicó en forma provisional en las zonas aledañas a la presidencia municipal de Tepic.
La medida al parecer fue la más acertada en cuanto a estrategia económica y comercial se refiere, pues apenas el día de antier escuche a uno de los locatarios que se ubica por la calle Amado Nervo, en donde por cierto veo locales de dulces, pan, calabaza y camote enmielados, y otros artículos de consumo, decir que ahorita que están en las calles tanto Puebla como Lerdo y frente a la Presidencia Municipal en la plaza principal, sus ventas se han triplicado comparativamente hablando de lo que vendían dentro del mercado Juan Escutia.
Pero paradójicamente también escuché al presidente de la organización llamada “Artesanos con Dignidad”, un señor de nombre Julio César López, quien es el representante de los vendedores del llamado corredor wixárika, decir que ahora que tienen a todo el comercio que estaba dentro del mercado, instalado en las afueras del mismo, sus ventas han disminuido un 60 por ciento.
Y aquí viene la paradoja o sea la incongruencia, aparentemente en la misma proporción en la que han incrementado sus ventas los locatarios que siempre estuvieron dentro del edificio del mercado y hoy provisionalmente están reubicados fuera de él, en esa misma simetría, descendieron las ventas de los que venden artesanías wixarikas, mientras los que no venden curiosidades o arte huichol, dejaron de vender 60 por ciento, los que venden de todo, menos arte huichol aumentaron 60 por ciento.
El fenómeno puede explicarse de dos formas, la primera es que, a la gente de Tepic, que es la que siempre anda en los mercados o en las calles, que es la que va a comprar sus productos comestibles al mercado, poco o nada le interesan las artesanías wixarikas, quizá porque ya las conocen, porque las ven a diario en diversas vitrinas o comercios, o incluso porque las consideran no prioritarias para su vida cotidiana.
La otra explicación es que los vendedores del llamado corredor wixarika de Tepic, siempre han estado ubicados en ese corredor que es continuación de la calle Mérida, por lo tanto, ellos han llegado al tope de su contacto con la gente, es decir, ellos siempre han estado bien ubicados y quienes gustan de comprar artesanías wixarikas, siempre han sabido donde localizarlos.
En cuanto a los locatarios que están gustosos por el enorme incremento en sus ventas la razón es obvia, la supe ayer mismo que hice un recorrido por casi todos los puestos que están localizados en las calles aledañas a la presidencia de Tepic, y es que en el actual sitio donde están para empezar tienen como potenciales clientes a todas las personas que por algún motivo van al centro de la capital.
Alguien tiene que ir a comprar un cuaderno, una medicina, unos zapatos, una camisa, a dar un abono a las tiendas de crédito que existen en esa zona céntrica de Tepic, y forzosamente pasan por los locales provisionales de estos locatarios, están en las calles del centro, incluso la calle Puebla entre la Hidalgo y la Zaragoza, está cerrada al tránsito de vehículos para dejar en libre movimiento a la gente que ahí circula a pie, y claro que son cientos o miles los que a diario tienen algo que hacer en la zona céntrica de la capital y pues estas personas nunca entraban dentro del mercado a comprar algo, simplemente lo pasaban de largo, o bien, fuera de él esperaban el transporte del servicio público, y listo, para ellos, o para muchos de ellos, el mercado Juan Escutia, era un inmueble en donde se vendían chocomiles o tortas en su interior, pero hoy, literalmente el mercado fue al pueblo, el mercado salió de su edificio, aunque fue por una tragedia, y se dio a conocer a los cientos o miles de ciudadanos que van a la plaza o a oficinas, negocios, iglesias, y demás asuntos, donde de pasada ven los puestos y también de pasada se les antoja comprar algo que está a la mano, a la vista, algo por lo que no tienen que entrar a ningún local porque todos están fuera.
Qué extraña manera de recibir las bendiciones de Dios, pero así son tales beneficios de lo alto…hasta mañana



