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jueves, enero 15, 2026
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La reforma electoral: los miedos y desafíos

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“Déjese aquí cuanto sea recelo, Mátese aquí cuanto sea vileza”

C. Marx

DESAPARECER OPLE’S.

Todas las funciones sustantivas en materia electoral, las desarrolla el órgano electoral nacional: el INE. Entre otras cuestiones, al INE le corresponden las tareas relacionadas con el Padrón Electoral y la Lista Nominal, la asignación del financiamiento y su fiscalización, la asignación de tiempos de radio y televisión, la cartografía electoral, etc.

Las funciones menores, las realizan los OPLE’S, los Órganos Públicos Locales Electorales. Para colmo, las funciones secundarias suelen realizarse bajo lineamientos y criterios impuestos por el INE. Si eso le parece poco, el INE también posee la facultad de atraer parcial o totalmente las funciones de los OPLE’S.

Esto último ocurrió en Nayarit en 2017, aunque el INE operó esa atracción de manera silenciosa, fuera de la ley, bajo la presión del Consejo General del INER y de quienes realmente dirigían a ese organismo. Si bien el INE actuó sin el cobijo de la ley, de no haber actuado de esa manera no se habrían desarrollado las elecciones locales para gobernador de esta entidad. La batalla campal por el dinero se escenificó no solamente de manera vergonzosa, sino que los grotescos pleitos internos sencillamente habrían impedido el desarrollo del proceso electoral.

MENOS DIPUTACIONES LOCALES.

En el estado de Nayarit hay demasiados diputados locales. Independientemente de que muchos de ellos son inútiles, la relación entre población y número de distritos uninominales fue rebasada desde el siglo pasado. La relación número de distros y número de habitantes, es el referente constitucional que ha sido vulnerado desde hace décadas. Hoy, un diputado local de un distrito, representa a menos habitantes que los que representaba un diputado local en 1970.

Si Nayarit reduce el número de diputados de 30 a solamente quince, no habrá problema alguno. Hay quienes opinan qué si el Poder Legislativo en Nayarit se extingue definitivamente, no pasa nada. Cierto: los diputados locales realmente no suelen aportar mucho al desarrollo del estado. Se han mostrado más como mentecatos parasitarios que no suman nada al desarrollo democrático de Nayarit.

No obstante, para cumplir con el dispositivo plasmado en el artículo 116 de la Ley Fundamental, se requiere que el estado mantenga un aparato legislativo, un Poder Legislativo local. Para cumplir con ese mandato, bastaría con unos 12 diputados (ocho de mayoría relativa –MR– y cuatro más por la vía de la representación proporcional –RP–). Para mostrarse más representativo, el Congreso local podría integrarse con 15 diputados, doce de MR y cinco de RP.

DESAPARECER RP DEL SENADO.

Al Senado de la República se accede por tres rutas. Una: la mayoría relativa; otra, la primera minoría; otra tercera, la representación proporcional. Mediante la MR, los candidatos al Senado asisten a la contienda electoral por planillas en cada una de las entidades federativas. Las planillas se integran por dos fórmulas; cada fórmula se integra por un candidato propietario y otro suplente.

La Primera Minoría queda definida por la planilla que obtiene el segundo lugar en los resultados electorales. De esa manera, el marco legal dispone que la Primera Fórmula accede al Senado de la República en representación de cada uno de los estados de la República. Esta vía de acceso no rompe con el Pacto de la Unión, pero no se requiere tal y como lo hemos visto.

La vía tercera de acceso al Senado es la RP. La norma dispone que cada partido que compite en las elecciones, debe presentar una lista de candidatos para una sola circunscripción, representada esta por el total del territorio nacional. Dicho de una manera cruda: los partidos se convierten en super entidades federativas con mayor importancia y peso que las mismísimas partes que integran la Unión.

La vía de acceso por RP, al Senado de la República, debe desaparecer. Es necesario que desparezca la figura creada por el mediocre ex presidente Ernesto Zedillo, dado que rompe con la lógica del Pacto Federal. Los Senadores de RP no deben existir.

MENOS DINERO A PARTIDOS.

Manadas completas de vividores y oportunistas, viven del dinero que se les asigna a los “partidos”. En realidad, las siglas deberían recibir solamente el dinero de sus afiliados, de sus militantes, de sus simpatizantes. Recordemos que el Partido Acción Nacional se negó inicialmente a recibir dinero público. Ahora, una buena cantidad de sus “dirigentes” se muestran adictos al presupuesto.

Lo ideal sería eliminar el financiamiento público a los partidos políticos. Hay razones de sobra para proponer una cuestión así. El financiamiento público nació en los tiempos en los que el dinero parecía sobrar. Eran los tiempos en los que el problema consistía en administrar la abundancia. Había dinero por el boom petrolero, por la deuda interna y por los recursos obtenidos por endeudamiento externo. Eso se acabó.

El financiamiento público también nació por el hecho de que el PRI aplicaba todos los recursos del gobierno para ganar elecciones. Esa es la razón por la que el PRI ganó las elecciones de 1975 en el estado de Nayarit. El PRI no necesitaba “robarse las ánforas electorales” porque aplastaba con la aplanadora del binomio PRI-Gobierno. En ese contexto, las siglas requerían del financiamiento público.

Ese financiamiento público lo necesitaba la izquierda comunista, no así la derecha panista que recibía dinero por vías clerical-empresariales. Tras medio siglo de transición a la democracia, las cosas son muy distintas y las siglas ya deberían haber madurado lo suficiente como para obtener financiamiento privado de corte democrático, no mafioso o proveniente de grupos de presión.

En México ya existen condiciones suficientes como para que las siglas se mantengan con sus propios recursos. Los grandes volúmenes de dinero que se gastan sus directivos, no es justo que salgan de las arcas públicas. El financiamiento público debe desaparecer o reducirse drásticamente.

Hay más temas que merecen ser abordados en este año, en el que se promete una reforma electoral. Una reforma electoral que no debe andarse con medias tintas. También se debe tocar y muy en serio, la posibilidad de reducir el número de diputados federales y el número de regidurías en los cabildos de los municipios de todo el país. Hay mucho que hacer y debe actuarse con seriedad y con respeto a la inteligencia de la sociedad mexicana. La reforma electoral debe procesarse con energía y con grandes ideas. La reforma electoral debe ser lo más trascendental posible.

La reforma electoral no debe procesarse para dar gusto a los parásitos que viven del financiamiento público, a esos que les da por “fundar partidos” cada vez que se acaban los que nacieron con otras historias. Los parásitos mataron a las siglas que podrían haber evolucionado a la condición de partidos políticos en forma, “con todas las de la ley”. Esa es la razón por la que cito la frase de Dante que usa Marx en su “Contribución a la crítica de la economía política”, que dice así: “Déjese aquí cuanto sea recelo, Mátese aquí cuanto sea vileza”.

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