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jueves, enero 15, 2026
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Fe en las instituciones

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Diana Almeida, no quiere perder la fe en las instituciones de justicia, dice que su hija, fue violada por el propio padre de la menor durante más de siete meses y con todas las pruebas de este hecho, su denuncia no ha avanzado nada y ni siquiera protección a la niña le han dado

Me sorprende la valiente denuncia que hace una madre para exponer que no le han hecho justicia en un caso de violación de su hija, y digo que es valiente, porque en primer lugar, la señora sabe que al exhibir que su denuncia en relación a su hija que fue violada por su propio padre, no ha avanzado no obstante todo el cúmulo de pruebas presentadas en donde se demuestra que la menor fue abusada sexualmente por más de 7 meses por su papá y que incluso la niña sufrió una infección de transmisión sexual contagiada por su agresor, en este caso su padre,  a causa del abuso en la pequeña persona de su hija.

Un caso francamente triste, deprimente y sombrío, que en estos tiempos de tantos y tantos organismos que existen para la defensa de las mujeres, de tantas organización y eventos que se hacen con el fin de hacer conciencia en el género femenino de que denuncie cualquier intento de acoso, amenaza y no se diga abuso, en su contra, y miren lo que ocurre.

La señora madre de familia, angustiada por supuesto por la forma en la que la han ignorado en sus peticiones ante la agente del ministerio público, sin temor alguno dio su nombre, dijo llamarse Diana Almeida y también dio a conocer las iniciales de su hija, la afectada por el padre de la niña, iniciales que omitimos por respeto y cuidado de la privacidad personal ante un caso como este.

señala muchas irregularidades en la carpeta de investigación, esta señora madre de familia agrega que hace más de seis meses que no avanza nada de lo de su denuncia, que ni ella ni su hija violada han recibido ayuda psicológica y lo peor, ni siquiera ha habido protección para la niña afectada.

En sus propias palabras Diana Almeida, mamá de la niña afectada, dijo: “Ya se había pedido a la señorita Imelda, la MP de Fiscalía que revisara bien su carpeta que ejecutaron un orden mal, el cual no lo ha hecho y pues seguimos esperando la ayuda psicológica, la protección que le iban a brindar a mi hija que jamás se le ha brindado. No sé qué está pasando en el estado que no se ha hecho llegar esa protección, porque su agresor todavía iba a su secundaria que cambiara todo, queriéndola manipular”.

Esto es lo que raya en lo absurdo, después de comprobar el daño a la menor, la infección de transmisión sexual ocurrida por la relación con su padre que seguramente es un hombre sucio en materia sexual, de esperar la obligada protección para la niña que es obligada en estos casos, y de esperar la ejecución de la orden de aprehensión para el violador, nada se ha hecho, esto de acuerdo a las palabras de la madre Diana, pero lo peor, el violador sigue yendo a la escuela secundaria donde estudia la niña que él perjudicó sexualmente para decirle que cambie los hechos, seguramente para que le eche la culpa a otra persona, a un amigo, novio, o vecino, algo verdaderamente aberrante.

Y aunque este no es el único caso, eso no pudiera ser una especie de consuelo, como lo es tampoco el saber La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que “Las autoridades federales, de las entidades federativas, municipales y de las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México […] están obligadas a tomar las medidas necesarias para prevenir, atender y sancionar los casos en que niñas, niños o adolescentes se vean afectados por: […] El descuido, negligencia, abandono o abuso físico, psicológico o sexual […]” (LGDNNA, Art. 47), y a pesar de esta obligación de tomar las medidas necesarias para prevenir, atender y sancionar los casos de menores y adolescentes afectados por situaciones abuso sexual,  los Registros de lesiones 2010-2024 de la Secretaría de Salud demuestran que en los hospitales del país se atendió por violencia sexual a 10,613 personas de entre 1 y 17 años durante 2024.

Esta cifra significó un aumento de 1,241.7% con respecto a lo observado en 2010 (791 casos en total). Además, la misma cifra representó un incremento de 8.3% al compararse con lo registrado el año anterior (9,802 casos en 2023).

Así, en términos globales, la cantidad de niñas, niños y adolescentes atendidas por violencia sexual en México durante 2024 (10,613 casos) se posicionó como la mayor para un año desde que se tiene registro (2010) y duplicó el promedio anual de casos observados en el país entre 2010 y 2024 (4,671.5).

No obstante, es importante señalar que el número de niñas, niños y adolescentes atendidas por violencia sexual en hospitales del país no corresponde con la totalidad de las víctimas de violencia sexual a nivel nacional, pues hay multitud de casos que no van a parar a los nosocomios oficiales o privados, simplemente se dejan como una herida en las familias y se vive con este golpe familiar por años, quizá el resto de la vida de quien fue el que abusó y de la o el que fue abusado sexualmente.

Por eso me parece totalmente un derecho de la señora madre de la menor dañada sexualmente y una obligación de las autoridades a quienes no se les debe perder la fe, y a quienes la madre hace un llamado, especialmente a la fiscalía general del estado de Nayarit, para que vea este caso ya que existe una orden de aprehensión la cual no ha sido ejecutada. Además, pidió la guardia y custodia de sus hijos menores y parece que tiene todo el derecho en sus peticiones…hasta mañana.

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