Una de las joyas arquitectónicas de Tepic nació de un amor no correspondido. ¡Pero eso no es lo más interesante!
Un joven doctor, Carlos Fenelón Goitia, manda construir en 1882 una casa como regalo de bodas. Peroooo ¡la boda nunca ocurrió! ¿Drama de telenovela? ¡No! Porque este vale no se quedó lamentándose, no se hizo la “víssstima”.
A los 23 años de edad, mientras muchos todavía están de baquetones viviendo en casa de sus papás, como ninis, Fenelón ya era síndico de Tepic. ¡Y eso es sólo el inicio!
Durante una crisis de fiebre amarilla en Tepic allá entre 1883-1885, este tipo, se dice, se cuenta, se rumora que contrajo la enfermedad, pero aún así logró organizar un cordón sanitario que salvó un montón de vidas. ¡Imagínate! Hoy en día, muchos ni siquiera podemos organizar nuestros calcetines en el cajón.
Pero no se detuvo ahí, en 1893 fue electo regidor del Ayuntamiento de Tepic y en ese lapso (1893-1895) presidió el cabildo municipal, de hecho, en ese período fue presidente municipal de la capital del Territorio de Tepic.
Impulsó el Asilo de Pobres, mejoró el alcantarillado, instaló servicios de agua y sanitarios en edificios públicos, y fue el principal iniciador del sistema de agua corriente en Tepic, pues en 1895 presentó un plan de conducción de aguas subterráneas.
Este vale nunca se casó; fue un especie de Mauricio Garcés, un soltero eterno y su casa donde, curiosamente, nunca llegó a vivir, quedó como testigo de un amor que no fue, pero también como testigo mudo de una ciudad que creció.
Años después, la casa se convirtió en Palacio de Gobierno y hoy es reconocida como un símbolo cultural de Tepic.
Tal vez la boda no pasó… pero su legado sí.
Fuente: Humberto Meza Méndez, Personajes y relatos del Panteón Hidalgo de Tepic, Nayarit (1910–1936).



