
La realidad se ha transformado. Los enormes cambios que vemos son producto de un esfuerzo social con liderazgo responsable e institucional. El firme liderazgo del Gobernador Miguel Ángel Navarro ha sido pieza clave. La variable política es indispensable para comprender como Nayarit ha logrado insertarse en el modelo de desarrollo nacional promovido primero por el expresidente López Obrador y ahora presidido por la doctora Claudia Sheinbaum Pardo. Este año es crucial para Nayarit y para definir el rumbo del país. Este es un año de reformas y en el que se requieren definiciones de parte de todos los actores. Para nuestra entidad, el paisaje social, económico y político se muestra prometedor y no por casualidad.
El (ahora tan desprestigiado) Premio Nobel de Economía en 1993, el prestigioso y genial Douglass North, ha planteado que es en la esfera política donde se pueden encontrar soluciones para los problemas en la esfera económica. Resolver problemas en ambas esferas es lo que puede servir parta que la gente viva mejor, para que el desarrollo se logre de la mano del crecimiento de la economía. No todo en la vida es PIB.
Es necio quien confunda crecimiento con desarrollo. El crecimiento no necesariamente se traduce en una mejor vida para la gente, para la población. Puede haber crecimiento y pobreza y hasta empeoramiento de las condiciones de vida de las personas. El desarrollo significa que la gente vive mejor, el desarrollo se manifiesta en un incremento de los indicadores del desarrollo humano.
Es por esa razón por la que el mandatario estatal Navarro Quintero, procura que sus acciones deriven en una mejor vida para las personas. Por eso su apoyo institucional y sistemático y el respaldo y solidaridad en el plano de los individuos y de las familias. Ahí es donde podemos encontrar la verdad de la naturaleza de su liderazgo. Ese liderazgo procura, se esfuerza desde lo personal y desde lo institucional, para que las acciones de su gobierno sirvan a las personas, a las familias.
Desde esa perspectiva, la administración que preside el Gobernador Navarro, puede definirse plenamente como un Gobierno con Perspectiva Social. Esa definición hunde sus raíces en el texto del artículo 25 de la constitucional federal. En el primero de sus párrafos, se dispone que “Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución”. Como podemos observar, el titular del Poder Ejecutivo estatal se apega en su proceder, en el ejercicio de sus funciones, por razones deontológicas y por la potencia de sus convicciones.
Todos los gobernadores que han estado sujetos a esa férula jurisdiccional, han debido actuar con esa misma directriz. No obstante, o han simulado que lo hacen o sencillamente han sorteado en sus dichos y en sus hechos esa alta responsabilidad. Por eso Nayarit se convirtió en el “cabús” del desarrollo nacional. Eso es lo que ahora ha cambiado y se nota en la realidad del estado de Nayarit, en su realidad en el plano social, económico y político.
Los cambios son notorios en el plano social, en lo económico y en lo político. Esos cambios, como se asegura a la entrada de la presente reflexión, tienen sus motivaciones causales. El cambio no es producto de la casualidad. Lo que ha cambiado en las tres esferas citadas tiene sus explicaciones en un liderazgo y en el respaldo social que ha mantenido durante todos estos años. Ese liderazgo es el del Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, a quien lo impulsan convicciones, experiencia y esto en el marco de lo que se dispone legal, constitucional y convencionalmente.
En el ámbito social, los cambios son notorios dado el evidente apoyo mostrado con la gente más necesitada. La solidaridad ha sido demostrada por el gobierno que encabeza Navarro Quintero, con la gente en condición de pobreza. En el orden personal o familiar, las personas reciben ese apoyo de un gobierno que hace suyos los problemas de la gente. Un componente fundamentalísimo para desplegar esa vasta red de apoyo social, es la hiperactividad demostrada por esposa del Gobernador Navarro, la doctora Beatriz Estrada Martínez, presidenta del DIF Nayarit. Ese despliegue de actividades con perspectiva social sin duda posee un efecto medible, un efecto social que sirve para aliviar la condición de pobreza sino, sobre todo, para superarla.
Esa perspectiva social es la manifestación de lo que debe ser un gobierno abierto, de un gobierno democrático. El Gobernador Miguel Ángel Navarro sabe a ciencia cierta, que los empresarios invierten y generan empleos, sabe que con el empleo se le resuelve la vida a la gente. El empleo es salario y es, por tanto, consumo de satisfactores de primera necesidad y de diversos bienes y servicios. De esa manera, las personas generan actividad comercial y, por tanto, generación de impuestos que fortalecen las finanzas públicas.
Apoyar la actividad empresarial no significa que el gobierno renuncie a la solidaridad mostrada con los sectores más desfavorecidos, con aquellos sectores que se han rezagado en sus niveles de bienestar. Por el contrario, apoyar a los generadores de empleo, a quienes le apuestan a obtener ganancias con inversión privada directa, es apoyar a quienes requieren un empleo, a quienes requieren una oportunidad para insertarse en el mercado laboral.
El corolario. El Gobierno con Perspectiva Social que preside el Doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, es un Gobierno Democrático, Constitucional y Abierto en un sentido popperiano. No es Gobierno de camarillas, ni para camarillas, ni contra camarillas. El Gobierno de Navarro Quintero es un gobierno con todos y para todos. El liderazgo del doctor Navarro no es un liderazgo solitario. El liderazgo navarrista posee fuerte respaldo social. El apoyo social tampoco significa que todo mundo manifiesta satisfacción plena o total confianza en su gobernador. Aquellos que traicionaron al pueblo seguramente que anidan odio, rencor terrible. Ni modo: ojalá ese mal sea curable.



