Los móviles resuelven muchos problemas, pero traen otros. Especialistas del Centro de Integración Juvenil (CIJ) en Nayarit han emitido una alerta sobre el impacto negativo que el uso desmedido de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos está causando en las nuevas generaciones. Luis Gerardo Aguilar, director del centro, informó que se han detectado crecientes problemas neurológicos y alteraciones en el aprendizaje vinculados directamente a la sobreexposición a las pantallas en niños y adolescentes, una tendencia que ha crecido de manera alarmante.
El análisis del CIJ señala que el grupo de mayor riesgo se concentra en menores de entre 11 y 12 años, quienes cursan los primeros años de secundaria. A esta edad, el desarrollo cerebral es crítico y el uso prolongado de tecnología está interfiriendo con los procesos de atención y la capacidad de concentración. Aguilar advirtió que muchos de estos jóvenes presentan irritabilidad y dificultades para seguir procesos de aprendizaje complejos en el aula, derivados de una estimulación digital excesiva.
Para combatir esta situación, el CIJ realiza visitas frecuentes a escuelas primarias y secundarias de Nayarit, donde ofrecen pláticas tanto a alumnos como a padres de familia. El objetivo es concientizar sobre el hecho de que el celular no debe ser una herramienta de entretenimiento sin supervisión. Los especialistas subrayan que el problema a menudo inicia en casa, donde los dispositivos se utilizan como una forma de mantener a los niños ocupados, sin medir las consecuencias a largo plazo.
El impacto no se limita a lo cognitivo; también afecta la salud mental y emocional. Se ha observado que la desconexión con el entorno físico y la falta de interacción social real están vinculadas a estados de ansiedad y aislamiento. El director del CIJ enfatizó que es fundamental que los padres establezcan límites claros de tiempo y fomenten actividades recreativas tradicionales que estimulen la creatividad y la convivencia familiar fuera del entorno digital.
Por último, el centro hizo un llamado a las autoridades educativas para integrar programas de “higiene digital” en el currículo escolar. La detección temprana de conductas adictivas a la tecnología es clave para prevenir daños cerebrales permanentes y asegurar un desarrollo saludable. El compromiso del CIJ es continuar monitoreando estas tendencias y ofrecer apoyo profesional a las familias que ya enfrentan problemas derivados de este fenómeno tecnológico.



