Datos Meridianos
Entre enero y junio de 2025, México registró un total de 14 mil 488 defunciones por presunto homicidio. Esta cifra, aunque crítica, representa un punto de inflexión en la tendencia de violencia extrema que ha marcado al país en la última década. Según los datos preliminares publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, la tasa nacional se situó en 11.1 casos por cada 100 mil habitantes, lo que significa una reducción del 11.9 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, cuando la tasa fue de 12.6.
El informe, que consolida registros administrativos de oficialías del Registro Civil, Servicios Médicos Forenses y agencias del Ministerio Público, revela una radiografía detallada sobre cómo, dónde y contra quién se ejerce la violencia letal en el país.
El análisis de los mecanismos de agresión confirma que México sigue enfrentando una crisis de proliferación de armamento. El 71.9 por ciento de los homicidios cometidos en la primera mitad del año, equivalente a 10,423 muertes, fueron provocados por disparos de armas de fuego. Esta cifra se desglosa principalmente en agresiones con armas no especificadas (10 mil 372 casos), seguidas por armas cortas (35) y armas largas como rifles o escopetas (16).
La segunda causa de muerte violenta en el país es el uso de objetos punzocortantes, responsables del 8.8 por ciento de los registros (mil 278 casos). El tercer lugar lo ocupan las agresiones por ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación, con 913 víctimas identificadas.
Al observar los datos por sexo, la brecha de victimización es drástica. Del total de fallecidos, 12 mil 781 eran hombres, lo que arroja una tasa de 20.1 por cada 100 mil habitantes de este sexo. Aunque la cifra es alarmante, representa un descenso comparado con el primer semestre de 2024, cuando la tasa masculina se situó en 22.6.
En el caso de las mujeres, se contabilizaron mil 542 víctimas, con una tasa de 2.3 por cada 100 mil. Esta cifra también muestra una tendencia a la baja frente al 2.8 registrado el año anterior. Es fundamental precisar que, bajo los criterios del INEGI, estas cifras corresponden a “presuntos homicidios” por causas externas de salud; la clasificación legal de delitos específicos, como el feminicidio, es competencia exclusiva de las autoridades judiciales y no se refleja de forma automática en estas estadísticas de mortalidad.
La serie histórica proporcionada por el INEGI permite entender la magnitud de la violencia actual en comparación con las últimas tres décadas. Durante la década de los 90 y hasta mediados de los 2000, México mantuvo niveles de homicidios significativamente más bajos. En el primer semestre de 2007, por ejemplo, se alcanzó el punto mínimo de la serie con 4 mil 428 casos.
Sin embargo, a partir de 2008 la tendencia se revirtió drásticamente, superando la barrera de los 10 mil homicidios semestrales en 2010 (12 mil 86 casos). El pico histórico para un primer semestre se registró en 2020, en plena pandemia, con 18 mil 57 defunciones. Desde ese máximo, las cifras han mostrado un descenso gradual pero sostenido: 17 mil 462 en 2021; 16 mil 316 en 2022; y 15 mil 995 en 2023. El dato de 2025 (14 mil 488) es el más bajo registrado para un primer semestre desde 2016, cuando la cifra fue de 10 mil 963.
Para llegar a estas conclusiones, el INEGI utiliza la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10), un estándar de la Organización Mundial de la Salud que permite codificar la causa básica de la muerte de forma estandarizada.
El proceso de captación de datos es robusto pero complejo. Se basa en certificados de defunción, el instrumento principal, que se complementan con actas de defunción y cuadernos estadísticos. En esta edición preliminar de 2025, la información fue reportada por 188 oficialías del Registro Civil, 95 Servicios Médicos Forenses y 128 agencias del Ministerio Público que registraron al menos un homicidio.
Es importante subrayar que los datos de 2025 son preliminares. Las cifras definitivas suelen ajustarse ligeramente al cierre del año tras procesos de ratificación. La próxima actualización de esta serie estadística está programada para el 3 de agosto de 2026.
A pesar de la reducción porcentual, la persistencia de los 14 mil 488 casos en sólo seis meses subraya que la violencia sigue siendo uno de los desafíos estructurales más profundos del Estado mexicano. El uso mayoritario de armas de fuego y la persistente brecha de género en las agresiones dictan la agenda de seguridad pública para la segunda mitad del año.



