Las solicitudes de atención en el Centro de Integración Juvenil (CIJ) de Nayarit revelan una tendencia que se consolida en la consulta externa. Pacientes que han pasado por el quirófano en repetidas ocasiones llegan ahora a los consultorios de salud mental. Buscan una solución que el bisturí no pudo darles: la aceptación de su propio cuerpo. El problema es la relación rota del individuo con lo que ve en el espejo.
Este comportamiento se identifica médicamente como dismorfia corporal. Es una distorsión donde la persona percibe defectos inexistentes o mínimos como deformidades graves. En Tepic, los especialistas atienden casos críticos. Hay registros de personas con hasta cuatro liposucciones o implantes que mantienen la misma insatisfacción que el primer día. La cirugía, en estos casos, funciona como una adicción donde nunca se alcanza el resultado deseado.
Luis Gerardo Aguilar, médico encargado del centro, señala que este trastorno representa ya el seis por ciento de la consulta anual. Son aproximadamente quince personas cada año, en su mayoría mujeres, quienes ingresan con el historial de procedimientos previos. La cifra ha mantenido un crecimiento constante en la entidad, lo que obliga a las instituciones de salud a replantear sus protocolos de atención inicial.
La evolución del centro hacia estos casos se aceleró tras la pandemia. Durante los últimos cinco años, el personal médico tuvo que capacitarse para tratar no solo adicciones tradicionales, sino también ludopatía y trastornos de la percepción física. El perfil del paciente ha cambiado. El auxilio psicológico es ahora la última opción para quienes descubrieron, después de varias intervenciones, que su malestar no era cutáneo.
La situación en el estado evidencia que la medicina estética tiene límites claros que no pueden ser ignorados. El tratamiento en el CIJ se enfoca ahora en la raíz mental de la inconformidad. Mientras prevalezca la idea de que una operación puede resolver carencias de orden emocional, el número de casos de dismorfia seguirá en aumento en los registros de salud locales.



