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jueves, enero 22, 2026
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Desborda la resaca de enero los centros de rehabilitación

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El fin del ciclo Guadalupe-Reyes disparó la demanda de atención por adicciones en Nayarit; el Consejo Estatal Contra las Adicciones reporta un incremento del 25% de ingresos

Terminó el maratón de fiestas y aparecieron los síntomas. En Nayarit, el inicio de 2026 registra una factura de salud que desborda las estadísticas habituales. Las luces de las celebraciones se apagaron para dar paso a las salas de espera, donde la demanda de auxilio por consumo de sustancias subió una cuarta parte en comparación con el mes anterior. El Consejo Estatal Contra las Adicciones (CECA) enfrenta ahora el flujo de quienes no pudieron detener el consumo cuando los brindis terminaron.

El alcohol fue el detonante, pero el cristal y la marihuana sostienen la saturación actual. Las autoridades del centro de internamiento estatal confirman que estas dos sustancias protagonizan los ingresos más severos de las últimas semanas. No se trata de un fenómeno aislado, sino de una tendencia que se consolida con el paso de los días. El repunte refleja el agotamiento de los mecanismos de control individual tras un periodo de exceso permitido y socialmente aceptado.

La crisis de este inicio de año no se limita a lo que se ingiere o se fuma. El diagnóstico actual incluye la ludopatía y los trastornos de la conducta alimentaria, problemas que a menudo quedan fuera del radar público pero que hoy llenan turnos de consulta. El juego compulsivo aparece como una adicción silenciosa que finalmente busca salida clínica ante la quiebra emocional y financiera que deja el cierre de año.

El perfil de quienes buscan ayuda rompe cualquier etiqueta previa. En los centros de atención coinciden jóvenes de 17 años con adultos mayores, demostrando que la dependencia no reconoce barreras generacionales en la entidad. La atención se diversifica para tratar a sectores de la población que antes no figuraban en las listas de ingreso, lo que obliga a una reconfiguración de los servicios de salud mental en el estado.

Este aumento en la búsqueda de rescate evidencia la fragilidad de la contención familiar durante las festividades. El sistema de salud estatal opera bajo la presión de absorber a este grupo de personas que intentan recuperar la sobriedad en un entorno de saturación. Enero deja de ser el mes de las metas para convertirse en el periodo del rescate clínico. La cifra del veinticinco por ciento adicional es el dato duro de una resaca que apenas comienza a procesarse en los centros especializados.

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