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martes, enero 27, 2026
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Seguros, de la necesidad al privilegio

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Todos los días salimos de casa con la cómoda sensación de que nada va a pasar, caminamos o corremos, cruzamos avenidas saturadas, toreamos carros y motocicletas que arrancan como si estuvieran en una carrera, subimos al transporte público o a nuestro propio vehículo y damos por hecho que, si algo ocurre, el sistema responderá, además nos repetimos que nada extraordinario sucederá, ni un imprevisto de salud ni un despido capaz de cambiarlo todo. La realidad, por supuesto, se encarga de desmentirnos, en México el riesgo crece más rápido que la protección y, aunque cada vez más personas intentan prevenir, asegurar hoy empieza a parecer más un lujo que una precaución.

Los datos, alentadores para muchos, pero no para otros, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 elaborada por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, muestran que aproximadamente tres de cada cuatro personas entre 18 y 70 años no cuentan con ningún tipo de seguro, y que de ellas cuatro de cada cinco nunca han tenido uno en su vida, lo que deja en evidencia una brecha persistente en la inclusión financiera.

La desigualdad es clara, solo 20.3 por ciento de las mujeres reporta tener algún seguro frente a 30.9 por ciento de los hombres, en zonas rurales la cobertura cae hasta 12.1 por ciento mientras que en áreas urbanas alcanza 32.4 por ciento, el acceso sigue concentrado en personas con empleo formal y mayor nivel educativo.

Este escenario contrasta con el aumento real del riesgo cotidiano particularmente en las calles, la movilidad se ha convertido en uno de los principales factores de vulnerabilidad, en Nayarit un análisis reciente de la cobertura policiaca del periódico Meridiano reveló que más del 71 por ciento de las notas de nota roja corresponden a accidentes de tránsito, no se trata de hechos aislados sino de una tendencia sostenida que también se observa a nivel nacional.

Las cifras históricas del INEGI explican la magnitud de este fenómeno, en 1980 el estado de Nayarit contaba con 34 mil 249 vehículos registrados y para 2024 la cifra se disparó a 578 mil 284 unidades casi 17 veces más, a nivel federal el crecimiento fue igualmente masivo, México pasó de 5.7 millones de vehículos a más de 55.1 millones en el mismo periodo, hoy mientras en el país existen aproximadamente 2.3 personas por vehículo en Nayarit la saturación es mayor con apenas 2.1 personas por unidad en ciudades cuya infraestructura vial fue diseñada para una población mucho menor.

El crecimiento más acelerado tanto local como nacional se dio en las motocicletas, en Nayarit pasaron de 3 mil 205 unidades a 98 mil ocho en 2024 un incremento de 31 veces, a nivel nacional el auge fue de casi 41 veces al pasar de 173 mil a 7.2 millones de motocicletas, este fenómeno está estrechamente vinculado a la economía del Delivery y a un mercado inundado por la oferta asiática, en 2024 México importó motocicletas chinas por un valor de mil 307 millones de dólares un aumento de 45.7 por ciento respecto al año anterior.

El impacto en la seguridad vial es directo y doloroso, según datos del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes mientras Nayarit registró en 2022 una tasa de mortalidad de 23.9 por cada 100 mil habitantes el promedio nacional se ubicó en 12.8, sin embargo la letalidad en el estado es alarmante al registrarse 10.7 fallecidos por cada 100 accidentes frente a una media nacional de 3.4, ese año el país contabilizó 377 mil 231 siniestros viales donde una de cada tres víctimas mortales fueron motociclistas la mayoría jóvenes de entre 20 y 39 años.

La tendencia no se ha revertido en la estadística delictiva, en 2025 Nayarit registró una tasa de homicidios viales de 9.87 casos por cada 100 mil habitantes colocándose como el octavo estado con mayor incidencia significativamente por encima de la media nacional de 7.26, esto significa que en el estado el 43.8 por ciento de los homicidios son culposos derivados de accidentes mientras que a nivel nacional esa proporción es del 35 por ciento.

Mientras el riesgo crece el aseguramiento también había mostrado avances importantes, el Centro Estadístico del Sector Asegurador reporta que ramos clave como Salud crecieron 20.4 por ciento y Vida Individual 15.9 por ciento en el último periodo, en el ramo de Accidentes y Enfermedades la cobertura alcanza ya a 49.4 millones de personas reflejando una mayor conciencia de prevención entre la población, nunca había habido tanta claridad sobre la necesidad de protegerse ni tanta evidencia de lo frágil que puede ser el patrimonio frente a una enfermedad o un accidente.

Sin embargo, este avance enfrenta hoy un freno estructural, especialistas del sector advierten que el reciente ajuste fiscal del Servicio de Administración Tributaria que impide a las aseguradoras deducir el IVA combinado con una inflación médica cercana al 15 por ciento está encareciendo las pólizas de manera acelerada, la paradoja es evidente, justo cuando más personas entienden el valor de asegurar su salud, su vida o su patrimonio, el costo de hacerlo se vuelve prohibitivo, los incrementos de hasta 29 por ciento en las primas mensuales están obligando a usuarios históricos a reducir coberturas o cancelar contratos.

Analistas del sector coinciden en que el aseguramiento comienza a transformarse en un bien de difícil acceso para la clase media, no se diga para la clase baja, lo que durante los últimos dos años parecía un avance sostenido en inclusión financiera corre el riesgo de revertirse justo cuando más personas habían entendido la importancia de proteger su salud su vida y su patrimonio.

La contradicción es evidente, las calles son más peligrosas, los accidentes más frecuentes y el sistema público de salud continúa presionado, al mismo tiempo la protección privada se encarece y se aleja del alcance de millones de familias, sobrevivir se vuelve cada vez más complicado.

Las cifras no mienten, la prevención avanza en conciencia, pero retrocede en accesibilidad, en un país donde enfermar o accidentarse puede significar la ruina económica la pregunta ya no es si conviene asegurarse, de que conviene, conviene, sino cuántos podrán seguir haciéndolo.

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