
Lo que ocurre en y con los Estados Unidos no es novedad. Absolutamente nada de novedad. Lo que hace el presidente de ese país, Donald Trump, lo han hecho otros de sus mandatarios. Eso se sabe en cualquier parte del mundo. Lo saben en Brasil, en Chile, Argentina, Uruguay, Guatemala, en toda América Latina que ha vivido dictaduras y golpes de estado promovidos por el citado país. Lo saben en Vietnam, en Camboya, en África. Debe quedar claro: el mal de muchos no justifica el mal de nadie.
En realidad, todo lo que hace el presidente estadounidense lo han hecho otros ex presidentes de ese país. ¿Quién está libre de culpa como para tirar la primera piedra contra Trump? Es lamentable y repulsivamente molesto hacer una pregunta así, pero es necesario.
En México lo sabemos y no se olvida que más de la mitad del territorio estadounidense era parte de un país naciente: México. El presidente Trump le quitó el nombre al Golfo de México, pero en el siglo XIX, James K. Polk le quitó el nombre a más de la mitad del territorio mexicano. Se sabe o se sospecha que la muerte de Madero tuvo que ver con el gobierno de ese país, lo mismo que en el caso de Pancho Villa.
¿Recuerda o conoce usted la fotografía que captó a la niña siendo literalmente derretida por el napalm lanzado a la población civil en Vietnam? Si no sabe o no recuerda, le recuerdo. El 8 de junio de 1972 una pequeña niña vietnamita de nombre Kim Phùc, de unos diez años de edad, fue alcanzada por una bomba de napalm. La niña se ve desnuda en la foto, con la piel colgando de su frágil desnudez, un ángel incendiado.
El gobierno de Estados Unidos lanzó más de 380 mil toneladas de napalm sobre la población vietnamita. El napalm es una gasolina en estado de gel. Se estima que ese país lanzó al suelo vietnamita unos ocho millones de toneladas de bombas. Hay quienes han calculado que esa cantidad es más de tres veces el total de explosivos utilizados por todos los países en la Segunda Guerra Mundial. Una locura mucho peor que la que estaría acusando el presidente norteamericano.
¿Quiénes eran los presidentes de los Estados Unidos cuando hicieron un infierno de Vietnam? Fueron figuras como Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson, Richard Nixon y Gerald Ford. ¡¿Qué diablos hacían los estadounidenses en Vietnam, a miles de kilómetros de sus casas?!
Otra refrescada de memoria. Se trata de la letra de Country Joe y The Fish (“Me siento como preparándome para morir”): “Vamos madres por toda la tierra / Empaca a tus chicos en Vietnam / Vamos, padres, no lo dudes / Envía a tus hijos antes de que sea demasiado tarde / Y ustedes pueden ser los primeros en su bloque / Que tu hijo vuelva a casa en una caja” (Puedes consultar una aceptable traducción en https://www.youtube.com/watch?v=XFQqKQqEnfo&list=RDXFQqKQqEnfo&start_radio=1).
El continente europeo no escapa de esa demencia del poder. Los surrealistas como André Bretón, hablaban del colonialismo de Europa en África (principalmente, recurriendo a palabras y conceptos como “enfermedad civilizatoria”, o “Asesinatos humanitarios”. En los años 30 firmaron un manifiesto denunciando el “humanismo” europeo como un pretexto para la explotación de los recursos de las naciones del continente negro. Los surrealistas hablaban de una “Civilización moralmente enferma”. Por cierto, para 1946 ellos mismos sostenían que “La libertad es un sustantivo vietnamita”. Esa era Europa, la misma que ahora llora por una “islota” de la que malamente se apoderaron no sé cuando, como lo hicieron con Australia o con las islas Malvinas.
¿Quién asesinó en su casa a Osama Bin Laden? La muerte del líder de Al Qaeda fue confirmada por el presidente demócrata que ordenó la cacería, Barack Obama. Lo hizo violando la soberanía del país en el que se ocultaba el terrorista o peor, con la complicidad del gobierno de Pakistán.
Ahora cuestionan la legalidad de la violación de la soberanía de Venezuela, aunque no cuestionan el “derecho” que se abrogan los Estados Unidos, para promover la democracia, los derechos humanos y las buenas costumbres. Son hipócritas, sin duda, fariseos que ciernen el mosquito y tragan el camello.
Claro que la vara con la que se mida a esas personas, no puede ni debe ser la misma. No todos los europeos han sido colonialistas ni se han beneficiado con los diamantes de sangre. Muchos europeos no han callado ante la locura civilizatoria y del colonialismo. No todos los estadounidenses son nazis, ni colonialistas, ni racistas, ni clasistas. No obstante, debe reconocerse que son millones los que transitan por la vida odiando al mundo y a los que no consideran sus semejantes.
En los Estados Unidos, durante el macarthismo, miles de estadounidenses fueron orillados al suicidio o al ostracismo o peores cosas, como las penas de muerte a las que se les condenó a algunas personas. No fueron almas angelicales quienes negociaron con la mafia durante la Segunda Guerra Mundial. Tampoco eran almas santas los que participaron en el caso Watergate, ni los que se involucraron en la “operación” concebida y realizada por funcionarios norteamericanos, en el caso “Rápido y Furioso”.
En el escándalo “Irán-Contras” participaron en calidad de líderes, funcionaros de Estados Unidos. Se trata de un entramado en el que apareció dinero del narcotráfico, flujo de armas a Irán y dinero canalizado a grupos contra revolucionarios en Nicaragua.
Hay necesidad de hablar de la “Operación Cóndor”. Mediante este operativo, el gobierno estadounidense promovió desapariciones, torturas, asesinatos, golpes de Estado, miles y miles de violaciones a la moral, a las leyes y a los derechos humanos. Toda América Latina sufrió las consecuencias de esa estrategia anticomunista y de paso, para expoliar los recursos de todas las naciones de América. Todo lo hecho lesa humanidad, ha sido realizado con el apoyo de quintas columnas, con caballos de Troya.
Hablando de estrategia anticomunista. El “Gran” presidente Kennedy proclamó el embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra la pequeña isla de Cuba, en 1962. Ese embargo sigue, con presidentes republicanos y con demócratas también. El pueblo cubano les importa menos que una mota de polvo. Demócratas y republicanos por igual, tirios y troyanos, mantienen el cerco contra Cuba apretando tuercas a otros países de América y del mundo.
Por todo lo anterior, cabe una sola pregunta: ¿cuál es la razón para que se asusten algunos estadounidenses por la forma en que ejerce el poder el señor Donald Trump? La respuesta podría ser más simple de lo que se pensaría. ¿Porque el tipo es odioso y absolutamente pedestre, ramplón, de baja estofa, de pacotilla, rústico, silvestre?; ¿algo como eso o parecido?



