7.7 C
Tepic
jueves, enero 29, 2026
InicioNayaritSe reconfigura brújula turística

Se reconfigura brújula turística

Fecha:

spot_imgspot_img

La reciente gira de supervisión federal revela la nueva apuesta del estado: integrar los resorts de ultra-lujo con la economía de los pueblos originarios para que el visitante no sólo observe, sino que participe en los oficios locales

Durante décadas, Nayarit vendió una imagen compuesta casi exclusivamente de sol y playa. Hoy, la apuesta intenta cambiar el rumbo hacia un modelo mixto. Tras la reciente gira de supervisión encabezada por autoridades federales y estatales, quedó definida la intención de conectar dos realidades que solían correr por carriles separados: los grandes capitales de la costa y la economía de oficios en los pueblos del interior.

Más allá del nombre oficial del Plan Nayarit para la Prosperidad Compartida, la lógica responde a una exigencia del mercado: el turista actual ya no siempre busca el encierro hotelero; quiere salir y ver cosas reales. Es ahí donde los oficios tradicionales, que sobrevivieron por años al margen de la industria turística, encuentran una oportunidad económica tangible.

Compostela funciona como el laboratorio de este cambio. En este Pueblo Mágico, sitios como Café El Molote o Flor de Chila han pasado de ser simples centros de producción a puntos de visita. El turista observa el tostado del grano o el torcido manual de los puros y entiende el valor de lo que compra. Lo mismo sucede en la talabartería Don Nacho, donde el trabajo con el cuero se vuelve un atractivo por sí mismo. Son iniciativas nacidas en ejidos y cooperativas que demuestran que el campo puede vivir también del sector servicios sin perder su vocación agrícola.

En la costa, la identidad pasa por el deporte. Bahía de Banderas presume su estatus de Ciudad de Surf avalado internacionalmente, pero el reconocimiento va más allá de las olas. El surf funciona en la región como un punto de encuentro entre locales y visitantes, atrayendo a un turismo joven que suele involucrarse más con el cuidado del entorno y la comunidad.

La antigua fábrica textil de Bellavista sirvió de escenario para otro pilar de esta estrategia: la comida. Más de veinte mujeres presentaron sus platillos, confirmando que la gastronomía local pesa tanto como cualquier monumento. Sus recetas son historia viva y un recurso turístico que no pasa de moda.

La inversión pesada, sin embargo, no se detiene. La supervisión del hotel Rosewood Mandarina confirma que el estado sigue atrayendo capitales para infraestructura de primer nivel. Esos desarrollos traen los reflectores, pero la nueva estrategia busca que la riqueza no se estanque en la orilla del mar. El reto real es lograr que el dinero del turismo circule y llegue a las familias que trabajan el café, el tabaco, la piel y la cocina, quienes construyen la identidad diaria de Nayarit.

Más artículos