La zafra camaronera en la zona norte de Nayarit cerró con números rojos, dejando a las cooperativas en una crisis financiera absoluta. A pesar de que las condiciones meteorológicas iniciales, marcadas por lluvias tempranas, pronosticaban una producción histórica en los sistemas estuarinos, el crustáceo no esperó a los pescadores: creció de manera acelerada y migró hacia altamar antes de que la autoridad federal permitiera su captura legal, dejando las redes vacías.
El diagnóstico del gobierno municipal de Santiago Ixcuintla apunta a un comportamiento atípico de la especie. El alcalde Sergio González García reconoció su desconcierto ante el fenómeno, pues la entrada de agua dulce suele garantizar la permanencia del camarón en los esteros. Sin embargo, al levantarse la veda, el producto ya no estaba. “Algo tuvo que haber sucedido… el camarón creció muy rápido, salió a lo mejor al mar porque siempre tira a salirse”, explicó sobre la ausencia.
Aunque el saqueo ilegal o “changuerismo” es una variable constante en la ecuación pesquera, esta vez no fue el factor determinante del desastre. La autoridad local admitió que la pesca furtiva existe cada ciclo, pero subrayó una diferencia crucial: en años anteriores, a pesar del robo, siempre quedaba un margen de recuperación para las cooperativas. En este ciclo, la escasez fue generalizada.
La realidad económica para las familias de la costa es crítica. Muchos productores solicitaron créditos previos para financiar la limpieza de esteros y la reparación de artes de pesca, inversiones que ahora son impagables ante la nula producción. “Está tronado el pescador en lo que es el camarón en la zona norte”, sentenció González García, confirmando que las pérdidas, aún sin cuantificar oficialmente, golpean directamente la subsistencia de cientos de hogares.



